Bueno cofrades, tranquilos todos, que lo bueno de este tugurio es que aunque nos vigilen, a la salida de nuestra taberna no habrá control de alcoholemia, ni radares en la mar, y la DGT ni puede ,ni sabe, navegar por nosotros. Aisí que a beber hasta jartarnos. ¡Vá por los picoletos tabernarios!
