Al menos no ha habido que leer una triste noticia.
Ya se sabe que el Cantábrico tiene sus peros.
Esperemos que se recupere el navegante y que el catamarán en la arena no haya sufrido muchos daños para poder volver a navegar.
Igual hay que ser un poco más previsor, meditar y estudiar la previsión meteorológica antes de aventurarse a la navegación.
Un saludo.
