Y comienzo el regreso de este mini-crucero de vuelta a Bilbao donde pasaré el invierno, hay que elegir muy bien los tiempos de navegación porque la meteorología no está dando tregua, pero ya estoy acostumbrado, porque lo que llevo navegado este año es más de lo mismo
Abandono El náutico de Cangas del Morrazo, en la ría viguesa, con mi chica, para recorrer las treinta millas hasta la Puebla de Caramiñal, despedirme de los amigos y esperar el paso de un pequeño frente lluvioso para el domingo día 8 de diciembre
El lunes salimos temprano de la Puebla de Caramiñal, previsión de viento en calma para todo el día, salgo de la ría de Arosa, a mar abierto, por el norte de Sálvora, los pasos del Carreiro y Sagres, con bastante mar de fondo rompiendo entre los islotes, un poco de meneo pero sin problemas,
La mar va creciendo a medida que nos acercamos a Finisterre, entre éste y Touriñan la mar según lo previsto, olas entre 5 y 7 metros, navegación incómoda por la mar cruzada que origina el rebote en la costa, a pesar que navegamos a más de 4 millas.
La entrada a la ría de Camariñas más incómoda todavía, ya que la ola es del Noroeste y penetra bastante adentro y el poco fondo hace que se encrespen bastante, sin llegar a romper las crestas, pero me obliga a timonear a mano para negociar algunas olas algo desmadradas.
Mi chica ni se ha inmutado, es la primera vez que navega la "costa da morte", pero confía en mi experiencia. Finalmente accedemos al interior de la ría pasado el rompeolas de Camariñas, la superficie como en un pantano, largo el ancla donde habitualmente suelo hacerlo y toca recoger todo lo que se ha salido de su sitio.
Fondeadero tranquilo donde los haya, preparamos una cenita, rica, rica, y mañana ya será otro día totalmente diferente para el que se espera bastante viento, aunque con menos mar de fondo.
Una vez más las previsiones no han fallado. Me hubiera gustado salir de Camariñas incluso antes de amanecer pero con la mala mar que hay fuera de la ría, los pescadores de bajura no se han expuesto a las inclemencias y han sembrado de artes de pesca todos los alrededores de la dársena portuaria y hay que salir esquivando boyas con buena luz.
El viento de sur de fuerza 4, dispongo el aparejo para navegar atangonado, aunque no despliego el foque hasta librar los bajos de las Quebrantas, que dejo por babor y haber trasluchado la mayor, con el faro de cabo Vilan como solitario testigo de nuestra navegación a orejas de burro, alejarnos de la costa supone menos oleaje y pongo rumbo rumbo noreste a las islas Sisargas, distantes a veinte millas. Un placer de navegación con el piloto de nuevo en plena forma, aunque aún se mueva un poco. La mar nada que ver con la de ayer, ha bajado a unos tres metros y no incomoda en absoluto el navegar rápido del Bahía
En tres horas alcanzamos las Sisargas, una vez más voy por el paso interior, que con la marejada están muy bien señalizados los bajos que circundan el pasillo, con sus penachos de espuma. Al otro lado la mar está mucho más calmada, y el viento se ha puesto más de través con lo que la navegación es más tranquila aún, siempre atentos a las muchas boyas de los pescadores.
La nota final de la travesía es que hemos presenciado en directo, primero por radio y en la pantalla del AIS el reflotamiento del mercante Blue Star, encallado en la población de Ares y más tarde hemos pasado cerca cuando ya lo remolcaban hacia la ría de Ferrol.
La llegada a Sada sin ningún inconveniente en ocho horas y media y cincuenta y cinco millas recorridas, ahora a pasar unos días de asueto a que pasen los nuevos frentes que nos acechan, y van.... Además de cambiar la contra de la botavara por una Selden y cuando mejore la meteo continuar hacia Bilbao
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Bonita imagen al amanecer de la isla Rua, en la ría de Arosa

Mi chica no está acostumbrada a los rigores de la navegación en el norte
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Reflotamiento del Blue Star