Re: HISTORIA: Gogoetak, Itxas memoria.. Recuerdos, memoria marinera.....
Burdeos, donde los tanqueros nos pasábamos a la acuicultura…..
Burdeos se ha llamado a la zona del estuario de la Gironde en la zona costera de la Charente maritime Francesa donde han acudido históricamente los tanqueros a abastecerse de carnada para la campaña de la pesca del bonito por medio de cebo vivo.
Burdeos suena a partida, a inicio de marea a día triste, a erria txikotak y romper el vínculo que nos une a tierra, sabe a resaca, a ropa limpia, a fruta y verdura fresca a agua para paliar la resaca de los excesos de la única noche (la anterior) que se pasaba en tierra en semanas, en burdeos pocas botas de vino se llenaban...
Se salía de Getaria a las dos y media de la tarde, había que navegar 160 millas a rumbo nor nordeste, a la salida del puerto se hacían los últimos víveres, se arrantxaba todo, el patrón cedía la primera guardia a una persona de cargo, el maquinista y el engrasador se turnaban para atender la máquina y la gente desaparecía rápido de cubierta, a alguno no se le veía más el pelo hasta que le despertaba la timbrada del alba siguiente (venditas vejigas que tenían algunos).
En “el nuestro” no se hacía cena, cada uno se buscaba la vida como podía, arriba se turnaban dos o tres personas y en la maquina los dos de abajo, el barco para el atardecer entraba ya en la plataforma continental francesa y la navegación solía discurrir sin mucho contratiempo sobre un fondo que cada vez iba a menos...
Para las cinco o seis de la mañana el barco entraba ya en territorio de pesca, de noche en esa zona no se largaba la red nunca, ni al pescado que marcaba al sonar ni a lo que se podía poner a la luz, solía haber mucha porquería ( especies no deseadas) , la carnada que solíamos querer hacer era una antxoa verde que solo se encontraba en esa zona, no formaba parte del stock de la primavera, era una especie autóctona diferente, más pequeña y con una característica muy importante para esta pesca, era muy viva y soportaba bien la cautividad en los tanques provistos de agua en circuito abierto que disponíamos. Según la época del año ( con el verano más avanzado) se encontraba también sardina en la zona, generalmente algo más al norte, al W de la isla de Oleron.
Al amanecer había llamada general, la tripulación se mantenia cerca de sus puestos, la faena era la misma que para la pesca convencional al cerco pero con la diferencia que había que andar con mucho tiento pues la supervivencia de las capturas dependían directamente de lo fino y cuidadoso que se hiciera la maniobra...
La pesca se practicaba en el exterior del estuario de una gran ría ( la Gironde), legalmente no podíamos entrar a menos de 6 millas de la costa y aquí quizas tengo que reconocer que nuestros sistemas de medición ( radar en aquel tiempo) daban errores de distancia pues al tratarse de una costa muy plana, sin ningún relieve, zona de playa con duna detrás, la misma podía estar en muchos casos a una distancia considerable de la línea base de la que se medían las aguas jurisdiccionales, mientras que a nosotros en muchos radares nos marcaba la duna y de allí “estimábamos” las distancias, mal trazado en cualquier caso…
La zona era muy rica en toda clase de especies, tanto pelágicas como demersales, continuamente había pequeños barcos de arrastre de uno o dos tripulantes arando la zona, pescaban pescadilla, bacaladilla, merluza, aligotes, lubina, peces planos, marisco…
En la zona trabajabamos en fondos relativamente “blandos”, arena o fango generalmente, poca agua había en la línea de las 6 millas, no más de 25 metros de profundidad, y en la zona de las 12 millas donde estaba la baliza de recalada tampoco se superaban los 50 metros era por tanto una zona de playa con ligera pendiente. Las corrientes eran lo que más temíamos, mucha agua salía y entraba de aquella ría sobre todo con el flujo de las mareas, otro peligro suponían las mierdas que podía haber en los fondos como consecuencia de la acción del hombre, al haber soportado històricamente la zona gran tráfico marítimo en el lecho marino había pecios, anclas viejas perdidas, objetos que caían o tiraban de los mercantes, cables, txatarras de la guerra mundial, y lo que verterían las dragas de la limpieza periódica de los canales navegables de la ría.
En mi modesta opinión el mayor peligro con el que nos encontrábamos en esos fondos eran las dunas, había zonas en las que el fondo tenía muchas oscilaciones, montículos que debido a la escasa profundidad y como la red de cerco tocaba y arrastraba fondo de cualquier modo, la jareta y la línea del plomo cortaba la duna de fango y se introducía en el formando una bolsa de arena, fango y porquería que al no poder desahogar de la estrecha maya ( más estrecha que la de la red de primavera) hacia reventar la red perdiendo en muchos casos paños y produciendo las tan temidas roturas que solíamos solventar con el socorrido pasa-pasa ( coser sin sacar maya) para salir del apuro, o el cambiado de red por la de repuesto.
Debido a las fuertes corrientes, el poco fondo y los sedimentos que traía la ría hacían que las aguas de la zona ( hasta más de 20 millas de la costa) estuvieran constantemente turbias, era imposible ver a más de un metro de profundidad, en los viveros no se veía ni el fondo de los mismos, tampoco el pescado que metíamos, había que tener mucha cautela a la hora de contar los zalabardos ( la cantidad de pescado) que se metía en cada vivero pues la supervivencia de la carnada dependía directamente de la especie ( el consumo de oxigeno de los peces en cautividad) de menos a más el txitxarro era el que menos consumía, después anchoa, sardina y últimamente verdel pequeño, dependía también de como se había capturado ( mucho o poco volumen) y sobre todo de cuanto eras capaz de almacenar en cada vivero.
Lo importante era que el pescado no muriera por falta de oxígeno, a más carnada más consumo de oxígeno, si metías mucho podían morir de asfixia a los dos o tres días siguientes, en cambio si metías poco salías de Burdeos bajo de carnada y en la mar podías tener muchos problemas al gastar toda sin poder pescar los bonitos que se debieran según siempre la capacidad de agua de los viveros...
Cuanto más calmada la mar mejor era para hacer carnada, el pescado no tenía que perder escama de los roces contra los paños de la red o al meterlos a bordo, para esto utilizábamos zalabardos de red con lona, llenábamos el zalabardo con agua y pescado,
para que no existiera roce entre pescados o entre pescado y red, mucho volumen de pescado no era bueno, mejor completar de 5 largadas que completar de una, mucho volumen de pescado hace fuerza, tardas tiempo en meter todo, los últimos para cuando los metes igual llevan en la bolsa media hora o más, eso es roce, perdida de escama..
Mezcla de pescados diferentes en una misma largada tampoco era buena, en el vivero no se comportaban igual, el txitxarro lo peor para mezclar, pincha toda, lo mejor largada limpia y de la misma especie, panchos, calamares, corrocomes y otros depredadores al vivero también malo, embalaban el mismo y había que quitarlos antes de que entraran.
Días de reposo a inicios de costera se le solía dar, completar y al día siguiente igual se largaba otra vez para rellenar viveros, quitar muertos y meter vivos.
Si salían bien las cosas y completabas sin roturas ni averías todo bien, pero en Burdeos se veía de todo, si la cuadrilla completaba y tu rompías la red ellos se marchaban y tú te quedabas allí descolgado, muchas veces se pasaba pescado uno a otro, o se largaba también para otros barcos, romper dos redes y coger otra al compañero ya me ha pasado, hasta cuatro días tenemos hechos para completar 6 putos viveros de 40 m/3, gente que se desesperaba sin poder hacer carnada mientras la cuadrilla se alejaba para w a razón de 4 grados de longitud al día, o más desesperante, mientras la cuadrilla estaba ya en zona de tunidos y pasaba al anochecer notas de pesca de 500 a 1000 peces, situaciones muy difíciles de gestionar…
Arribadas también se hacían, si habías salido de prisa de casa sabiendo que llegaba malo y pensando que se haría carnada pronto, un temporal en aquellas aguas con tan poca profundidad no lo podías capear, ni las anclas de agarraban ni con la costa a sotavento se podía largar el ancla de capa, a la Rochelle no se podía entrar con viveros, la Pallice solía ser buena opción, buen agua había al lado de los Bunkers de submarinos de la segunda guerra mundial, pero el acudir a aquellos puertos solía ser la última opción pues al menos en los años de continuos conflictos con los franceses te podían poner pegas por todo, nosotros además habíamos estado apresados por pescar sin licencia .
La pesca se practicaba desde el alba hasta el anochecer, siempre a disposición de que el pescado hiciera movimiento o no, según en qué zona se levantara, las comunicaciones entre los barcos de diferentes cuadrillas o puertos eran abiertas por aparatos de 27 mhz creo recordar que era el CH 9 ( no estoy seguro) y el 6 por vhf, en el barco el cocinero hacia comida pero sin horario, todo se hacía cuando se podía, la primera marea una vez hecha la carnada si había que partir para w se esperaba hasta el día siguiente y se rellenaba después de quitar los muertos, y ya completos los barcos nos poníamos para w, los primeros dos días eran decisivos para la supervivencia, al poder ser mejor no navegar con tiempo fresco los dos primeros días, una vez del tercero ya se podía dar la vuelta el barco del temporal que nunca he sabido de nade que se le haya muerto una carnada ya acostumbrada.
De alimento solíamos utilizar raba de bacalao de escocia salada en barriles, cuando esta subió mucho de precio empezaron a traer un granulado de piscifactoría que si bien engordaba la carnada la achorraba , lo atontaba, creo yo que tenía algún tipo de analgésico abobante para que engordara sin moverse mucho, solíamos darle también restos de lo que nos sobraba de la comida a nosotros, el caldo de la alubia blanca era según nuestro macizador ( el encargado de cuidar las carnadas) lo que más gustaba a la anchoa, también las patatas del marmitako machacadas..
La flota tanquera vasca de aquella época le debía todo a Burdeos, TODO, recuerdo como en los momentos más duros de las guerras y negociaciones con Francia, apresamientos, bloqueos, y demás el tema Burdeos siempre salía a relucir, por aquel entonces hacía falta permisos especiales para entrar por dentro de las 12 millas, en cualquier momento si Francia se hubiera negado ( la entrada se solicitaba barco por barco, pues no querían ver grandes flotas juntas nunca) si se hubiera negado digo, hubiera supuso una hecatombe para la flota, es más los barcos que apresaban y los metían en la famosa ”lista negra” a finales de los 70 veían reducida margen de maniobra sobre todo en época de bonitos.
Bueno, esto era el Burdeos tan nombrado, el primer apunte de mis diarios de a bordo al comienzo de cada marea “dos y media de la tarde, salida a Burdeos, buen tiempo “……
Una vez leí en un libro algo parecido a esto:
“ Corrian mediados de los 70 en la zona de la Aquitania Francesa , era verano y caía el sol en un mar en calma , un periodista que embarcado en un cerquero francés estaba haciendo un reportaje sobre la pesca de las sardinas quedo impresionado cuando el sardinero se cruzó con una flota de barcos que después de haber llenado sus tanques de cebo se alejaban rumbo al sol poniente a los caladeros de atun del golfo de Gaskuña, mientras la flota compuesta de barcos de vivos colores se perdía en la distancia el viejo patrón sentencio : “las sardinas que estos utilizan para cebo, nosotros nos las comemos, son nuestro alimento” el periodista con la mirada posada en las cajas de pescado que habían capturado aquel día asintió mientras movía la cabeza afirmativamente….Fue la antesala de lo que vendría después……………..
Editado por trabañarru en 15-12-2019 a las 20:39.
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