En el último
Cruising World sale Webb Chiles, un admirable marino que debería estar recluido en un psiquiátrico desde hace años, explicando que acaba de finalizar su última vuelta al mundo en solitario (la ¡¡sexta!!) en un Moore 24, un chisme que casi convierte a un First Class 8 en el Queen Mary en comparación.
https://www.moore24.org/
O sea, que no es tanto el barco como el intrépido/experimentado/loco de atar que lo tripula (táchese lo que no proceda). Una de sus anteriores vueltas la realizó en un Drascombe Lugger abierto de 18 pies. Un perturbado como pocos pero un navegante con un par

de... narices.


