Re: Excluidos del Sistema Arbitral de Consumo.
El paciente murió porque el medico se fué a una fiesta.
(Un resumen triste de un naufragio)
Una pequiña barca sueca se encalló en una playa de Ibiza en una temporada inesperado.
La Compañía de Seguros, que bajo el velo de discreción, se llama MALFÉ en este relato, y pudiera ser cualquiera de estas compañías sin escrúpulos, PROMETIÓ RESCATE INMEDIATO..
¡Tardaba seis (6) días, durante cuales la barca se golpeaba contra las rocas por cada ola! ¡Después la barca estuve rescatado y transportado en un modo muy incompetente a un taller náutica,(probablemente el más caro de Ibiza), eligido por MALFÉ, y recibió aún más daños! ¡El retraso fue explicado como “fiestas”!
Ahora MALFÉ pudiera sentirse seguro que los gastos para reparar la barca irían a exceder ¾ de la suma asegurado. Por eso pudiera considerar la barca como “perdida total constructiva”. Además MALFÉ de repente consideró la barca MUY SUBVALORADO, a despecho de que su propio agente local había valorado la barca unos pocos años antes, en de acuerdo con el asegurado, y bien comparable en precio con barcas similares en venta en el Mercado Náutica.
MALFÉ también le informó al asegurado que le queda como propietario y responsable para todos los corrientes y futuros gastos del taller de MALFÉ.
Cuando la oferta del taller de MALFÉ al fin llegó (tardaba 24 días), parecía MUY SOBREVALORADO.
Un control enseñó que un taller con buen reputación en la Peninsula pudiera hacer la reparación por mucho menos de la mitad de dinero que pidió el taller de MALFÉ, y con 5 años de garantía.
El asegurado se sintió como se ha caido en una trampa.
El taller de MALFÉ reclamó una suma obsurdo para retirar la barca.
El transporte al otro taller en la Peninsula resultiara caro.
El asegurado, herido del accidente, se sintió forzado a acceptar indemnización para “perdida total constructiva”.
Entonces MALFÉ hizo GRANDES DEDUCCIONES POR EQUIPOS ASEGURADOS, PERO QUE QUEDABAN SIN DAÑOS (balsas, autohelm, VHF etc.), Y POR EL RESCATE.
La indemnización fue reclamado dos veces a MALFÉ y a OMIC, y después a la Dirección General de Seguros. Todo sin éxito.
Unos semanas después el asegurado hizo un viaje a Ibiza con coche para coger los equipos asegurados, pero que quedaban sin daños, (balsa, autohelm, VHF etc.) y que MALFÉ HABÍA DESCONTADO DESDE LA INDEMNIZACIÓN. ¡¡Entonces el taller de MALFÉ NEGÓ ACCESO AL ASEGURADO A LA BARCA PARA COGER SUS COSAS!!
Después de estas experiencias la barca fué donado a una Escuela de Navigación en la Peninsula para los gastos pendientes y aumentandose rapidamente al taller de MALFÉ, como retribución.
Èsto para evitar que MALFÉ pudiera revocar toda la indemnización sobre tiempo atraves su taller, que reclamó un pago alto por la estáncia en el astillero, sea que repara la barca allá o sea que no.
Además de la reparación, la barca ahora ha recibido una renovación total, dentro y fuera, una Inspección Tecnica de Buques para un Certificado de Navigabilidad y una Matrícula Española.
Según informe de buena fuente, el precio para los reparaciones fué muy inferior de la sobrevalorado oferta, ofrecido al asegurado sueco – para solo la reparación.
Lectores y propietarios de embarcaciones de recreo debieren hacerse sus propios concluciones, basandose en este relato auténtico.
El motivo de publicar este relato es inducir un debate sobre la situación expuesto en la que se encuentran los asegurados con barcas de recreo para uso privado, y sobre los Leyes que pemiten esta situación.
También quiero saber: ¿¿Que más puede hacer el asegurado??
Soy un ignorante de jurisprudencia y hablo un castellano muy fragoso. Les quedaría muy agradecido por cuaquier consejo.
Don Quijote del Mar (76).
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