Colchonetas nuevas.
Hola navegantes.
El intento de dar la vuelta a Italia saliendo de Santander va a ser la navegación más larga que hayamos intentado con el Corto Maltés. Sobre el papel serán 115 días, y hasta ahora los viajes más largos habían sido 105 días para la vuelta a Francia o 93 para la vuelta a España.
Casi cuatro meses en ese velerito hay que aprender a sobrellevarlos. Y uno de los requisitos es descansar bien. Las colchonetas del Corto Maltés son las que traía del astillero, y por lo tanto llevan rindiendo servicio más de 30 años. En pocas palabras, las gomaespumas estaban tan aplastadas que prácticamente dormíamos sobre las tablas. Para no seguir haciendo el faquir, este invierno hemos aprovechado para renovarlas.
El cambio no es fácil porque tienen unas formas asimétricas para adaptarse al barco, los bordes exteriores canteados para amoldarse a la inclinación del casco, y los bordes interiores con unas elevaciones para acomodar las corvas de las rodillas y compensar la escora.
Hemos tenido la suerte de que las fundas de tela se han podido recuperar (es un tejido extraordinario) y sólo ha habido que cambiar las gomaespumas y las cremalleras, que con el salitre se habían bloqueado. Aparte del ahorro, nos ha evitado tener que desarmar también los respaldos, que llevan el mismo tapizado. Aquí veis las colchonetas nuevas y sus difíciles formas.
Por desgracia ya ha empezado a inmiscuirse Murphy, y una de las gomaespumas nos la hicieron al revés, o sea, hicieron dos de babor en vez de una de babor y una de estribor:
En la foto puede verse la elevación del borde interior para las corvas y cómo el corte corresponde al otro lado. Dentro de lo malo, da tiempo a corregirlo. No quiero ni pensar en que hubiera tenido que salir a una travesía de más de 3 meses con el colchón así.
Con cuidado, navegantes.