Hola,
Suenan en el festín del potentado los brindis a la suerte veleidosa, al ciego amor y al rostro delicado de las bellas que ciñen fresca rosa; y mientras que retumban los salones con cánticos de faustos parabienes, no suben a dorados artesones las gracias al dador de tantos bienes.
La justicia dióle libre, el mismo Rey perdonóle; pidieron a todas partes cartas y noticias dobles; mas en todas fueron vanos al misterio que lo esconde, los parabienes presentes, las antiguas precauciones.
Suerte en el nuevo cometido.
Salu2
