Aprovecho para enseñaros el invento de la brújula de techo. Es una de esas de montaña con el fondo transparente, que te permite ver la aguja desde abajo. La tengo atornillada en el techo de la camareta justo encima de la cama que yo uso. Tiene que ver con el descanso porque me evita tener que levantarme de la cama por la noche o en la siesta para ver si el barco ha garreado o se ha salido de rumbo. Al acostarme oriento la alidada con la aguja de la brújula, y siempre que entre sueños abro los ojos (que en el barco es muy a menudo) sin salir del saco compruebo que sigue en la misma orientación. Si es así, vuelvo a dormirme y me he ahorrado salir del saco a mirar afuera. Y si se ha desviado es una de dos cosas. Navegando, que el barco ha cambiado de rumbo. Fondeados, que el barco ha garreado (al garrear el ancla el barco se atraviesa al viento y la aguja se desvía unos 90 º) o que se ha invertido la marea o ha rolado el viento. En cualquiera de esos casos el velero se ha orientado hacia otro eje de la rosa de los vientos y la brújula lo detecta, y no me queda otra que levantarme a ver la situación.
Interesante sistema, me lo apunto.
Seguiré atentamente tu travesía, a ver si me atrevo a seguir tus pasos con mi 27.

