Yo los conozco desde pequeño, en el embarcadero de las arenas los solíamos ver por la superficie y les tirábamos el anzuelo con cualquier carnada, les hacíamos salir fuera del agua para cogerla y no se asustaban con nada, si te cogían el anzuelo tenías que traerlo muy despacio hasta las escaleras para sacarlo con el retén, porque si tirabas fuerte nos doblaban los anzuelos pequeños que teníamos puestos para txitxarro y mojarritas.
La verdad que nosotros no los apreciábamos y los devolvíamos al agua, algún señor que nos lo veía pescar nos lo pedía cuando íbamos a devolverlos al agua y también me acuerdo en una ocasión que metimos uno en la misma bolsa con los txitxarros, al de un rato al mirar la bolsa faltaban 2 txitxarros ( estaban en la tripa del ballesta).
Ni fuera del agua dejan de comer.
