En Baleares hace tiempo que se exige, que estemos de acuerdo es otra cosa, pero la explicación es lógica, aunque no me guste.
Esta norma se aplica únicamente a las embarcaciones que están en amarres de gestión directa, que en Baleares y en los puertos de interés general, que es en los que manda la Autoridad Portuaria, son los amarres de hasta 8 metros de eslora. Estos amarres se reservan para residentes y, antes de que se pudiera abanderar en otros países, por lógica, estaban limitados a barcos de bandera española.
Al conseguir Anavre que se abriese la posibilidad de abanderar en otros países, el problema estaba en que a los que abanderaban fuera, al exigírseles bandera española, se les denegaba la permanencia en el amarre. Luego pasaron a permitir que se mantuviesen los amarres bajo bandera extranjera... y, después, cayeron en la cuenta de que la mayoría de las embarcaciones de bandera extranjera no tienen certificado de navegabilidad, algo que exigía el reglamento portuario. Así que lo que hicimos fue negociar la sustitución del certificado de navegabilidad por una ITB para zona 5.
Esto nos permitió que los armadores que querían cambiar de pabellón y, a la vez, eran titulares de un amarre en Palma, Ibiza, la Savina, Alcudia o Mahón, pudieran mantener su amarre.
Por otra parte, esa exigencia sólo afectaba a los barcos entre 6 y 8 metros, puesto que los de menos de seis no están obligados a pasar ITB y los de más de 8 no están en amarres de gestión directa que, como digo, se reservan a residentes. Y, los de más de 8 metros, como van a marinas o clubs náuticos, se rigen por los reglamentos de funcionamiento de esas marinas o clubs náuticos.
A veces, en vez de empezar una guerra, conviene analizar bien el problema... en el caso del que hablo, el problema era que si uno cambiaba de bandera, perdía directamente el amarre. Ahora ya no … aunque tenga que pasar una ITB, se pasa la sencillita y ya está.
Sinceramente, creo que tenemos batallas mucho más gordas por delante, y vamos a tener bastante trabajo en los próximos dos o tres años. Pero cada uno es libre de elegir sus batallas, faltaría más.



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