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Antiguo 04-03-2020, 19:03
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: La vuelta a Italia en el Tonic 23 "Corto Maltés".

Gracias humpback.



Algunos de los sitios ya los conozco de nuestra navegación a Elba. Las distancias y tiempos que mencionas para ir a por gasolina me han recordado cuando yo navegaba sin bici. ¡Qué locura de paseos, y encima volviendo cargando con los depósitos!. Ahora llevo dos bicis plegables pequeñitas, que parecen de las de circo pero son para adultos, y no veas el servicio que hacen en las escalas, aunque por la calle se ríen de nosotros.








En la foto anterior llevo la compra en el saco de velas, y en la caja la neverita nueva que tuvimos que comprar en la navegación a Elba.


Tengo la suerte del gran cofre que tiene el Tonic 23 en la bañera, inaudito para un barco de su talla. Allí las llevamos cuando navegamos a vela:




En modo fluvial, por los ríos y canales que hay que desarbolar, las llevamos en cubierta, amarradas al palo. Primero porque el tambucho se llena con las velas y la cabullería, y segundo porque se usan mucho y son más fáciles de bajar:




El inconveniente aquí es que hay que candarlas, porque en las escalas son muy tentadoras para los amigos de lo ajeno. De hecho, en la vuelta a Francia nos las intentaron robar en Amiens. Era la noche del sábado, y entre eso y que había habido un espectáculo de luz y sonido en la Catedral, la calle estuvo abarrotada de gente hasta altas horas de la madrugada. Como el atraque estaba en pleno centro, como todos los fluviales, estuvimos notando el trasiego de personas a nuestro lado mientras intentábamos conciliar el sueño. De madrugada sentimos una conversación furtiva junto al barco y después que alguien se subía. David salió a ver qué pasaba y pilló a dos chicos, uno a bordo y el otro en el muelle, a punto de robarnos las bicis, que sólo estaban sujetas con un pulpo puesto que estábamos nosotros a bordo. Debían haber estado mirándolas, pensando cómo sacarlas, y deduciendo si había alguien a bordo o no. Como estábamos durmiendo y con el tambucho cerrado, los cabeza de chorlito debieron pensar que el barco estaba vacío y les salió la pillería. Al ver asomar a David salieron corriendo como alma que lleva el diablo y desaparecieron entre la multitud en pocos segundos.



Para las navegaciones de crucero yo considero más importantes las bicis que, por ejemplo, unas velas de repuesto u otras cosas que abultan lo mismo (no sé, un toldo, un anexo neumático...). En las escalas te permiten recorrer y conocer los sitios que andando ni siquiera intentarías. Y en todos esos puertos alejados de todo, que andando pierdes la tarde en ir a la intendencia, te permiten hacer los recados y luego conocer el pueblo o la ciudad en media tarde.


El inconveniente de las nuestras es que son para un peso determinado (70 Kg) y les fallan mucho las ruedas (pinchazos y rotura de radios). Su pequeño diámetro hace que tengan sólo 20 radios en vez de 32, con lo que se sobrecargan más, y por la estructura de la bici cargas el peso sólo en la rueda de atrás en vez de entre la de delante y la de atrás. De hecho uno de los purgatorios de nuestras navegaciones son los arreglos de las bicis, y siempre cargamos con una bolsa de herramientas que incluyen radios y cámaras de repuesto y kit antipinchazos.

De hecho, en la misma vuelta a Francia nos supusieron un inconveniente en París. Llegamos en pleno agosto por el Río Sena. Hacía un calor de derretirlo todo, y los monumentos tenían unas colas al sol de dos, tres o cuatro horas, con grupos organizados de esos con un guía con banderita. Pronto decidimos no esperarlas, pero es que cuando vimos una iglesia que tenía poca cola nos pasó lo siguiente. Tenía un control de seguridad como los aeropuertos (toda Francia estaba como tomada por el ejército, con grupos de soldados patrullando la calle presumiendo de bola y de fusil, y avisos colgados en todos los sitios públicos de cómo reconocer una amenaza terrorista y cómo comportarse) debido a los atentados integristas de atropellos con coche de la multitud. En los Rayos X vieron que llevaba en la mochila las herramientas de la bici, y me dijeron que con “eso” no podía pasar. Al preguntarle si tenían una consigna donde dejarlo la respuesta fue negativa. La única solución era volver a la calle, buscar una consigna, y regresa sin la mochila. Parecía que quería hacerme una burla, pero por desgracia era verdad. Fue la gota que colmó el vaso y decidimos no quedarnos por allí mucho tiempo. Ya volveríamos a París en otra ocasión con más tranquilidad y en temporada baja. No obstante el “rodeo” de 250 kilómetros que habíamos dado para llegar a París saliéndonos de la ruta directa a Lyon nos había merecido la pena.



Un saludo.
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Las navegaciones y los libros del Corto Maltés:
https://cortomaltes2012.blogspot.com/
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Acasimirocasper (09-04-2021), humpback (04-03-2020), Loquillo (05-03-2020), Pirata de Cuba (07-06-2020)