Buenos días, cofrades:
Estoy en la misma línea del cofrade Xenofonte cuando cataloga los mecánicos en chapuceros peligrosos, mecánicos jubilados (para los que el tiempo es una variable de importancia marginal) y mecánicos que de verdad aman su trabajo.
El problema es que en las tareas en el motor de un barco, el tiempo se convierte en esencial: el motor está donde está, y si a esto añadimos que los diseñadores de los motores no se distinguen precisamente por el valor que conceden a la accesibilidad, ya tenemos el lío; a mí me hacen mucha gracia esos videos en los que te enseñan a cambiar el filtro de aceite o el rodete con un motor que está en una bancada a la altura del pecho, sin nada alrededor... ¡así también cambio yo el rodete en dos minutos!
Dicho esto, y habida cuenta de que yo no he encontrado mecánicos de la tercera especie, y sí muchos de la primera, hace ya tiempo que decidí hacerme yo mismo estas tareas. Me he provisto de las herramientas adecuadas y he desarrollado mi propio "modus operandi", tardo lo que tenga que tardar y encima, y esto es lo que os parecerá más asombroso (a mí no, porque la conozco), ¡la Almiranta está encantada de hacer los trabajos conmigo!


¡Ah!, y además de esto, me cobro 0 € de mano de obra... ¡No puedo pedir más!
Saludos y
