Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe
Amanecía sobre Guadalupe. A lo lejos, divisábamos las luces de los pocos
pueblos costeros de esta parte de la isla. Una iluminación menos intensa que
la de nuestras ciudades, pero lo suficiente para distinguirlos. Y nosotros,
claramente habíamos localizado a Deshaies.
La bahía estaba bastante concurrida, por lo que empezamos a movernos
entre los barcos, a fin de localizar un hueco, lo suficientemente amplio,
donde poder echar el ancla, sin molestar al resto.
Como habíamos tenido tiempo de sobra para realizar la travesía, llevábamos
todo el trapo recogido, la mayor en su Lacy Bag, con la cremallera echada y
la génova firmemente enrollada, con toda la cabuyería bien adujada. Todo
era cuestión de "pasear" por el fondeadero, hasta que diésemos con el lugar
idóneo o .... que alguien levase anclas.
Dicho y hecho. A los pocos minutos, un velero de entre 45/50 pies, hizo
sonar su molinete; en el silencio de la mañana, el ruido de la cadena,
cayendo en el pozo de anclas, nos sonaba a música celestial. Como cuando
estás en un bar y la máquina tragaperras, sin que nadie esté jugando, hace
sonar su melodía, para llamar la atención, aquel sonido nos transportaba
por los canales entre barcos, con los ojos cerrados.
El fondeo de Deshaies es algo movido. Bastante abierto, la Pointe Du Gros
Morne, al norte, ofrece un poco de protección, pero solo la justa. El pueblo
es tranquilo, pequeño, con algunas cosas visitar (por ejemplo el Jardín
Botánico), pero puedes reabastecer tu despensa de manera bastante
completa. Es algo que se nota mucho, cuando se pasa de una isla de habla
inglesa (como de donde veníamos) a una de habla francesa.
Si el fondeo estaba bastante lleno, no es porque allí los barcos suelan recalar
muchos días, sino porque es la entrada NW al archipiélago. Guadalupe está
compuesta por dos islas principales, Basse-Terre al oeste y Grand-Terre al
este. Y están separadas por un estrecho canal, que no suelen cruzar los
barcos, llamado Riviere Salee. Al sur se encuentran varias islas, que van de
este a oeste: La Dèsirade, Pettite Terre, María Galante Y Los Santos.
Lo habitual entre los cruceristas que deambulan de norte a sur por las
Antillas Menores, es hacer la ruta desde aquí hasta Los Santos y allí hacer
la salida, para zarpar hacia el sur.
Las islas francesas las encuentro idóneas para pasar largas temporadas,
disfrutando el clima y de la naturaleza caribeña, sin verte desubicado. En
primer lugar, el idioma me resulta familiar (me defiendo bien en francés) y
los comercios, nos son conocidos (por ejemplo Carrefour) o similares a los
nuestros (Super U, Lidel...). El olor de las panaderías, sus croissant, la
repostería... con lo goloso que soy, me hacia pensar que acababa de llegar
a un auténtico paraíso. Además, la moneda es el €.
Como siempre, lo primero, nada más desembarcar (habiendo dejando ondear
la "balleta"), es ir en busca de las autoridades. Otro punto favorable a las
islas francesas, es la simplicidad de los trámites de entrada y salida al país.
Aquí en Deshaies, la "oficina" se encuentra en una tienda de ropa, llamada
El Pelícano y el "funcionario" que te atiende, es el dependiente de la tienda.
En un pequeño rincón, hay un ordenador sobre una mesilla, con un asiento
parecido a un taburete. Al ser la primera vez, no tenía idea de como actuar
y la chica de la tienda, abrió una pantalla, en la que salía un formulario, que
yo debía rellenar. Con la ayuda de Carlos, fui cumplimentando los campos
de aquella hoja (cosas sencillas: datos del barco, propietario, tripulantes,
puerto anterior y posterior...). Una vez rellena, la imprimimos, la firmamos,
nos selló nuestra copia, le dimos los 4€ que nos pidió y ya estábamos
oficialmente en Guadalupe. El "precio" no es el mismo en todos los puntos
de entrada; hemos encontrado desde "0"€ hasta 10€ (aunque se que los
hay más caros, como ya se verá más adelante).
Continuara....
Salud y 
|