Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe
Los días pasaban "volando". El ambiente de Le Bourg es muy agradable.
Aunque hay mucha gente, se está relajado. La mayoría de las calles son
peatonales y como la isla es muy pequeña, el tráfico casi no existe.
Los edificios muy cuidados, las calles limpias, pocos ruidos ... todo se junta,
para hacer de Le Bourg un lugar que no dejar de visitar.
Pero todo se acaba en la vida y debíamos continuar. María Galante era nuestro
próximo destino.
16 millas separan el fondeadero de Le Bourg, en Los Santos, con el pequeño
puerto de Grand Bourg, al SW de María Galante. Decidimos zarpar después
de comer, ya que con viento en contra, la travesía la íbamos a hacer a motor.
El cata no es un gran ceñidor y nuestra tripulante Piedi, no se encontraba
del todo bien, así que tomamos esa decisión. Navegando a cinco nudos, en
poco más de tres horas estaríamos en el punto de recalada.
María Galante no es una isla muy alta y más bien redonda, por lo que no
dispone de mucha costa donde fondear. Las zonas posibles donde largar el
ancla, se encuentran entre Sant-Louis, al NW y el puerto al que nos
dirigíamos, Grand Bourg, al SW. Aquí el turismo es prácticamente inexistente,
si lo comparamos con el ajetreo de Los Santos. Su principal actividad económica
es el ron y el azúcar.
Como habíamos calculado, un par de horas antes de la puesta del sol, estábamos
entrando en el puerto de Grand Bourg. Pero lamentablemente, los lugares
donde fondear, fuera de los amarres, estaban ocupados. Así que volvimos
a salir y echamos el ancla unos cien metros al norte, al amparo del dique
del puerto. El sitio estaba un poco movido, pues entraba un poco de mar de
fondo, pero el resguardo del viento era bueno y el barco solo daba ligeros
tirones sobre la cadena, con lo que no había peligro de garreo.
Nos quedamos viendo caer el sol, al tiempo que los ferris que vienen desde
Pointe-a-Pitre, nos enviaban algún tren de olas. Afortunadamente, el horario
de este medio de transporte entre islas, es limitado y antes de que caiga
la noche, cesan en su actividad.
La mañana siguiente, la dedicamos a visitar la ciudad y hacer algunas compras.
Y a la vuelta, sin esperar la hora de la comida, ganamos un poco de norte,
con la intención de protegernos del mar de fondo.
A poco menos de milla y media, se encuentra Pointe Ballet y a continuación
Anse Ballet, un buen fondeadero, donde poder largar (como así hicimos) el
ancla. Aún era pronto, por lo que en vez de ponernos con el vermut y la
comida, decidimos dar una vuelta con el anexo, por el amplio fondeo que
se prolongaba hacia el norte. Recorrimos paralelo a la playa, unas 2'5 millas,
hasta llegar a la Pointe de Folle Anse, donde un pantalán de carga, de casi
doscientos metros de largo, se extendía mar adentro.
A medida que nos acercábamos al mencionado pantalán, observé, con cierta
alegría, que la mar cada vez se movía menos, llegando a estar como un plato
en la zona norte, por lo que le comenté a Carlos, que íbamos a levar anclas
y nos moveríamos hasta allí.
Toda la zona es una planicie, con una sonda de entre 4 metros y el cero de
la orilla. Ideal para ir acercándote con poca máquina, largar el ancla y dar
atrás para que clave bien, dejando el barco en poco más de 2 metros de
sonda, si lo deseas (el calado del barco es 1'10 metros).
En la playa no hay ninguna edificación, ni tan siquiera un chiriguinto, por lo
que pasaríamos los días que deseásemos, en plena naturaleza y con total
tranquilad, ya que, de momento, estamos solos (de otras experiencias, lo
habitual en este sitio, es tener dos o tres barcos más como compañía, a lo
sumo). Supongo que esto se debe, a que pasado en pantalán, a una milla
está el fondeo de Saint Louis, donde si se ven algunos barcos (aunque no
se parece en nada, al aspecto que ofrecía Le Bourg).
Pasamos unos días relajados, pero los problemas que venía arrastrando
Piedi, se agravaron. La fiebre le había subido y tomamos la decisión de ir
directamente a Pointe-a-Pitre, la capital, en vez de seguir la ruta hacia
el este, a Petite Terre.
Por suerte, la mañana de la partida, habíamos capturado un pez sapo, más
otras cuatro unidades, que desconozco la especie, pero con una carne blanca
de aspecto exquisito (y lo estaba). Así que ya teníamos almuerzo para el día
siguiente: arroz a banda. 
Continuará ....
Salud y 
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