Ya van para dos semanas sin pisar tierra y parece que todavía va para largo, tampoco lo necesito, mi mundo puede ser muy pequeño cuando lo necesito, aunque la comunicación nos acerca mucho a los seres queridos y en estos momentos aún más.
Parece un contrasentido, quienes vivimos en el reducido espacio de un velero tengamos que dar ánimos a quien hace cuarentena en una confortable vivienda, a veces con jardin, pero así son las cosas, el mundo interior del marino es por lo general mucho más amplio que el terrícola y en estos momentos se nota.
Y aquí estamos en Cedeira, capeando el temporal que esta vez ha venido de tierra, al vecino inglés y al Bahía de las Islas, se nos ha sumado un catamarán que ayer descubrimos fondeado más al interior de la bahía cedeirana, no se sabe de que nacionalidad, pero extranjero es por el pabellón español en el obenque de estribor.
La noche ha sido movida, el esperado nordestazo no se ha hecho derrogar, y aunque te sabes seguro en el fondeadero nunca se duerme a pierna suelta cuando las rachas sobrepasan los 35kt.
Por la mañana ha amainado un poco el viento y el barco se menea menos y curiosamente, aunque ya he comentado que al estar sin mástil los movimientos del barco son como un poco más bruscos, sin embargo esa falta de mástil hace que en los borneos cuando carga la racha el barco no escora, como estoy acostumbrado en otras ocasiones, son sensaciones nuevas las que estoy viviendo
A parte de las variadas alarmas de garreo que de un modo u otro todos tenemos y utilizamos a bordo, para mí la más efectiva es la que vengo utilizando hace unos años.
En el GPS de mano pongo un WP donde está colocada el ancla que en este caso son 50m hasta la mesa de cartas y en la pantallita queda reflejado el track, con un simple vistazo se ve que no has salido del dibujo que constantemente va dejando
Salud
