Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe
La mañana se presentaba con varios nubarrones, que hacía presagiar lo peor,
aunque no por ello menos habitual. Siempre que nos disponíamos a hacer una
maniobra de fondeo, igual daba que fuera para largar el ancla, como para
levarla, había una altísima probabilidad de que se pusiese a llover. Como si las
nubes nos estuviesen acechando y en cuanto se percataban de que Carlos
estaba dentro del pozo de anclas, con el mando del molinete en la mano, daban
la orden de descarga. Pero como son allí los aguaceros, fuertes, con unas gotas
gruesas y abundantes. La parte buena, es que a los 10'/20' minutos, amaina
y puede volver a salir el sol de inmediato.
A medida que avanzábamos, la costa se veía más poblada y tras doblar Pointe
des Negres, viramos ligeramente a babor, poniendo rumbo este. En frente, a
casi milla y media, teníamos Fort Saint Louis. Por babor, íbamos divisando la
ciudad, con sus muchos y coloridos edificios.
Fort de France es la capital de Martinica. Su población debe estar en torno a
los 100.000 habitantes, que si bien para nuestra idea de capitales, nos pudiera
parecer pequeña, para una isla de un tamaño similar al de Lanzarote, se podría
decir que es más bien grande. Hasta ese momento, la mayor ciudad en la que
había estado, desde que desembarcamos en el nuevo mundo.
Nos fuimos adentrando el en fondeadero, sorteando primero el enorme pantalán
de los típicos ferry's de crucero, que te encuentra por la mayoría de los puertos
de ciudades importantes. Una vez rebasado éste, a babor se veían otros
pantalanes, de menor envergadura, destinados a pequeños barcos "de línea",
que conectan la ciudad, con las poblaciones del otro lado de la bahía: Lazaret,
Les Trois Ilets, Arlet ...
Hablando con otros navegantes, me comentaban que no les gustaba estar
aquí fondeados, por la ola que dejaban estos ferry`s, en su ir y venir de un
lado a otro de la bahía. Particularmente, a mi no me pareció tanto. Y además,
cuando cae la tarde cesan en su actividad, por lo que durante la noche, te
dejan dormir a pierna suelta.
Nos adentramos al máximo, aprovechándonos de nuestro poco calado, con
la idea de echar el ancla lo más cerca del castillo y da la pequeña playa que
hay junto a él, como prolongación de un enorme dingómetro, que une a ésta
con los pantalanes de los barcos comerciales. Así obteníamos tres ventajas:
1ª) Estar más protegidos del viento.
2ª) Cerca de la playa (para ir nadando) y del amarre de los auxiliares.
Y 3ª) Lejos de los ferry's de linea, para evitar en lo posible, el efecto de su ola.
Nos afectaría tan poco el viento, que las más de las veces, daríamos la popa
al Fuerte de San Luis y la proa al resto de los barcos.
Pues llegando al punto descrito, le dije a Carlos: "ahora que las nubes no te
ven, ponte a los mandos del molinete y largamos el ancla". Pero no lo dio
tiempo a llegar, nada más levantar la tapa del pozo de anclas, el agua empezó
a caer, como cuando uno abre el grifo de la ducha ... ¡¡y hay buena presión!!.

Ya estábamos acostumbrados y resignados, a hacer algunas maniobras al
tiempo que nos remojábamos. Por suerte, la puedes hacer en bañador, por
lo que luego solo hay que secarse.
Continuará .....
Salud y 
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