Cita:
Originalmente publicado por Alf_on
El campesino se me echó al cuello, menos mal que era más pequeño que yo.

Julen, lo de la mantequilla ¿no lo aprenderías viendo El último tango en París?
Por cierto, aquella famosa escena fue una violación en toda regla, hoy tanto Marlon Brando como el director, Bertolucci, irían de cabeza a la cárcel.
A ella le supuso perder la estabilidad mental y arruinar su vida.
Ed. Atarip: Mal gusto. Mejor no poner ni publicitar ciertos comportamientos
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Gracias de nuevo Atarip.
A ver Al-fon, no lo saqué de esa repugnante escena no, se me ocurrió en ese momento, y no veas cómo me lo agradeció el joven marinero.
Siguiendo el hilo de mis recuerdos, he puesto por ahí arriba que antaño embarcar muchos senegaleses en el barco era un peligro, el mayor escollo con ellos era el religioso, no pueden tocar alcohol ni cerdo y tal...…..
Por si no lo sabéis los senegaleses son musulmanes casi todos.
Cuando comenzaron a embarcar ghaneses en la flota atunera los senegaleses que hasta entonces habían ostentado la hegemonía africana casi en exclusiva a excepción hecha de algunos tripulantes caboverdianos, miraban a los otros con recelo, no hacían buenas migas, los ghaneses son mayoría católicos y esto era un punto de desunión entre ellos.
Cuando a finales del siglo XX la proporción de senegaleses-ghaneses en un atunero del Atlántico se había igualado se acabaron los peligros de amotinamiento, creo que está meridianamente claro, no es lo mismo tener a bordo una docena de elementos de un mismo clan que media docena de cada uno de 2 clanes. Además de esto tanto unos como otros se fueron acostumbrando a convivir entre ellos amén de que comenzaron a aparecer marfileños, yo fui el primero en embarcarlos, y algunos de Togo y Benin.
Un detalle curioso, ya he puesto por ahí arriba que los senegaleses eran todos campesinos de aldeas del interior, a lo que añado que además cada uno pertenecía a una tribu como la más famosa de los Sarr, los Thior o los Diouf.
Al contrario los tripulantes ghaneses son todos originarios de localidades costeras como Tema, Ackra, Takoradi o Agorko Adafienu.
Cuando embarcan por primera vez casi todos ellos provienen de cayucos o de pequeños sardineros.
Fijaos que ya he puesto dos anécdotas que me ocurrieron con senegaleses cuyo origen había sido una dolencia, pues os voy a poner una tercera que me ocurrió también con uno de ellos, con tripulantes de otros territorios jamás he tenido este tipo de problemas. De hecho la tercera que os he relatado, el de la botella de cocacola, era ghanés, con ese no hubo pegas.
Una tarde después de tocar retirada se me presenta en el puente un joven acompañado como casi siempre por el más veterano y me dice que tiene un problema pero no sabe cómo decírmelo porque le da mucha vergüenza.
Después de darle vueltas y ayudado por el patriarca me confiesa que le duelen mucho las gónadas y que por esa causa lleva varios días sin dormir.
El capi que estaba a mi ladono llevaba mucho tiempo en ese mundo y soltó sin poder contenerse.
-¡¡Pues menéatela!!- el interfecto no entendió nada pero el patriarca se lo tradujo. Para qué quieres más día de fiesta, tuve que meterme en medio para que la cosa no llegara a mayores. Costó Dios y ayuda hacerle entender que sus depósitos estaban demasiado llenos y había que aligerarlos.
Al día siguiente le pregunté si había aliviado su dolencia y me respondió muerto de vergüenza que sí y que aquella noche había dormido como un bendito.
Antes de que se me olvide, habréis leído por ahí que andan experimentando con un antipalúdico cuyo principio activo se llama cloroquina para tratar a los infectados por ese azote que nos tiene confinados.
Podrían preguntarnos nuestra opinión al respecto a los que hemos trabajado años y años en el trópico.
Hemos tomado Resochín(cloroquina) supuestamente para prevenir el paludismo o malaria por prescripción facultativa en mi caso desde 1974 hasta fin del siglo XX una pastilla diaria desde el día anterior a la entrada en puerto hasta un día después de la salida, hasta que el médico que teníamos en Abidján nos reveló que no servía para nada. Muchos tripulantes pescaron el paludismo a pesar de haber tomado Resochín.
También he de decir que bastantes tripulantes que pillaron esa enfermedad se curaron mediante el procedimiento de la tortilla del Resochín que consistía en cuanto se tenían sospechas evidentes de que un tripulante lo había pillado se le hacía tragar 4 pastillas de un golpe, 6 horas después 3, 6 horas después 2 y finalmente 6 horas después 1.
Si las vomitaba repetir la secuencia y si el paciente no mejoraba, barco a puerto.
A mí me ha dado resultado en un par de ocasiones, pero otros no tuvieron tanta suerte, en los años noventa murieron unos cuantos tripulantes de atuneros infectados de malaria, en la empresa en la que yo trabajaba dos.
Mientras no hubo muertos nadie de nuestra flota movió un dedo pero cuando la cosa se puso fea cambiaron las tornas, ¿cómo?.
Los franceses tenían este problema desde antaño por sus colonias en África y habían gastado mucho tiempo y dinero en investigar el tema del paludismo.
Hace tan solo 25 años los médicos españoles no tenían ni idea de lo que era el paludismo pero los franceses, los cuales no me resultan simpáticos, podían dar cátedras en cuanto a tratamientos. Habían desarrollado medicamentos como Alfang, Lariam o Alofantrine y también test de detección de la maldita malaria.
Inmediatamente los barcos de nuestra flota nos aprovisionamos de los mejores medicamentos galos así como de test de detección.
He de decir que he sido un afortunado porque después de 38 años en los trópicos de Atlántico, Índico y Pacífico nunca he pillado nada más allá de un resfriado por culpa del aire acondicionado, pura suerte.
Pero también es cierto que me ha tocado curar o ayudar a curarse a unos cuantos. Cada campaña cuando regresaba de casa preguntaba a la consignataria cual era el último grito de los medicamentos a tal fin por si había salido algo nuevo mientras estuve de vacaciones.
En Costa de Marfil estaban siempre a la última en este aspecto.
También es cierto que en mi última empresa recibí una reprimenda telefónica del armador porque en la última estancia en puerto embarqué por medio de la cosignataria media docena de dosis de un nuevo medicamento que había demostrado ser lo más eficaz hasta la fecha en la cura del paludismo, y lo había hecho sin consultar con nuestra oficina. ¡¡ Qué ignominia!!.
Bueno, ahora viene la parte mala de la historia del Resochín, además de no servir como profilaxis del paludismo a muchos de los que lo habíamos tomado durante años nos había perjudicado el hígado o la vista como se demostró años después.
Me he cansado