Bueno, vamos a ver. En el Botiquín reglamentario Nº 2 que llevábamos obligatoriamente todos los brarcos pesqueros de gran altura era bastante completo, llevábamos a bordo un montón de medicamentos para las dolencias más comunes aparte de férulas, instrumental, material de cura etc. Recuerdo que incluso llevábamos sondas uretrales de vinilo de varios calibres que tanto gustan al camarada Javino

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Pero aparte de todo esto que teníamos que llevar obligatoriamente embarcábamos también otros medicamentos o remedios que nosotros sabíamos que eran muy útiles en diversas situaciones.
Todos los grandes atuneros de nuestra flota tienen un amplio camarote como el de cualquier oficial llamado enfermería y allí está el armario botiquín y otros armarios amén de una cama, un baño etc.
Los cajones del botiquín están numerados y a cada uno de ellos corresponden unos medicamentos específicos. Está bien organizado para que cuando se produzca una llamada telefónica entre el barco y el centro radiomédico de Madrid a causa de algún problema sanitario que el capitán del barco no sepa resolver y sea necesaria la administración de algún medicamento al paciente el médico indica al capitán qué medicamento debe administrar, en qué dosis y cada cuánto tiempo pero primero que nada te dice en qué cajón se encuentra el citado medicamento.
Es obligación del capi tener siempre el botiquín presto sustituyendo los medicamentos que caducan con premura etc. Parte del coste de todo eso lo sufraga el ISM.
En mis comienzos de capi muchas veces que un tripulante necesitaba algún medicamento por lo que fuere a veces me pasaba un rato largo en leer prospectos a veces de todos los medicamentos contenidos en un cajón o más. Hasta que un día se me encendió la bombilla.
Me pasé una marea entera en los ratos libres y en las guardias nocturnas leyendo y anotando las indicaciones y contraindicaciones de TODOS los medicamentos del botiquín y lo que llevábamos de más en un cuaderno.
Cuando terminé pasé todo a limpio con máquina de escribir (entonces no había ordenadores), después hice fotocopias en puerto, plastifiqué todos los folios y dejé una copia en el barco y otra me acompañó hasta jubilarme.
Como es natural todo el mundo quería una copia empezando por los compañeros de los otros barcos de la empresa etc.
Cuando estaba aburrido repasaba los folios de manera que me aprendí de memoria el cajón donde estaba ubicado cada medicamento y para qué servía.
Entonces aunque han pasado años recuerdo perfectamente que una de las indicaciones de uno de los medicamentos que llevábamos a bordo era CORONAVIRUS. Cuando comenzó a sonar este nombre aborrecido en los medios porque había surgido un brote en China allá por Navidad recordé de inmediato este nombre, pero por mucho que le he dado vueltas y más vueltas a la cabeza no consigo recordar de qué medicamento se trataba.
Conservé durante unos años después de mi jubilación los folios mencionados, los diarios de pesca donde anoté durante todo mi periplo en el puente de un atunero las capturas de cerca de 200.000 Tm de atún, alguna carta naútica con innumerables marcas de capturas y épocas del año etc, pero hace 2 o 3 años tiré todo a la basura porque lo único que me hacía todo esto era ocupar sitio. Los cuadernos de pesca eran cuadernos de bitácora, unos librotes enormes análogos al diario de navegación.
Me gustaría mucho que alguien me dijera de qué medicamento se trataba solo por curiosidad. Ahora no puedo preguntar en una farmacia pero quizá lo encuentre en el vademécum.
Todo esto porque me pica mucho la curiosidad y para verificarme a mí mismo que no lo he soñado. Esa maldita enfermedad existía desde hace muchos años.
En fin, el trabajo en un pesquero es duro y a veces muy peligroso, no está de más tener a bordo el máximo posible de medios sanitarios para lo que pueda ocurrir y si además los oficiales del puente están bien adiestrados mucho mejor. A continuación cuando reduzca las fotos os pondré el motivo de este aserto.