
02-04-2020, 14:01
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Capisol
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Localización: Atlántico
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Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe
Tras un par de días conociendo la ciudad, llegó la hora de partir de los amigos
Carlos y Piedi. Hasta pasados once días más, no vendría nueva tripulación,
por lo que me iba a pasar una temporadita solo en el fondeo.
El Temido lll no está preparado para navegar en solitario. Incluso para la
maniobra de levar anclas, es preferible hacerlo entre dos (uno en el molinillo
y otro a la rueda). Por este motivo, habíamos buscado un excelente lugar
donde largar el ancla. Entre Fort Sant Louis y la playa de La Française. A unos
100 metros de ambos y con una sonda de unos dos metros, para pasar allí
los días que faltaban hasta que llegase el relevo de la tripulación.
Con la ciudad a un paso, todos los servicios estaban disponibles. Bares y
restaurantes. Tiendas. El mercado. Las seductoras panaderías. El centro
comercial (al más puro estilo europeo), con supermercado incluido. Las
cafeterías, con su "wifi" libre. Tenía claro que no me iba a faltar de nada.
Pero lo que si dudaba, era como iba a responder ante 11 días solo en el
barco. Sin la compañía de los amigos. Porque en lo que se refiere a la
intendencia (cocinar, limpiar, abastecerse, etc...) ya uno es mayorcito y se
las apaña bien. Pero tenía la sensación, de que se me podían hacer muy
largos los días. Aunque la experiencia de pasar semanas de "Rodriguez"
o de hacer otros viajes en solitario (por tierra, claro), me daban cierta
tranquilidad.
Sin hacer ningún propósito en concreto, fue surgiendo una especie de rutina,
que iba completando cada día. Ya sabemos que el hombre es un animal de
costumbres. Y poco a poco, emanaron unas pautas, que iban dando sentido
al quehacer cotidiano. Nadar un poco por la mañana, el desayuno, bajar
a tierra, ir a la cafetería y conectarse un rato, para despachar con la
familia y amigos, pasear por la ciudad, hacer una pequeña compra (para no
ir muy cargado de vuelta), regresar al barco para cocinar, comer y dormir
una agradable siesta. Un baño al levantarte. Un paseo por el parque o un
rato en la playa, antes de que se ponga el sol. La copa al ocaso. Una peli
antes de una ligera cena. Un rato de lectura para rematar el día ....... al
final, me faltaba tiempo. 
Así fueron pasando los días. De vez en cuando, rompía la rutina quedándome
a comer en algún restaurante o yendo a algún pueblo vecino, aunque lo
impuntual de los pequeños autobuses, no me animaban a ello en exceso.
Con el paso del tiempo, cada vez me encontraba más relajado. Y así, casi de
repente, llegó el momento de ir a recoger a los cuatro amigos que venían
a estar más de dos semanas abordo. Al final, los días resultaron cortos.
Alquilé una pequeña furgoneta el día antes, para que cupiese todo el equipaje.
Y acerté de pleno, porque venían bien cargados. Antes de pasarme por el
aeropuerto, me llegué a Le Marín, para saludar al cofrade iMystic, que viajaba
con su cata camino de Tobago Cays, donde nos encontraríamos más adelante.
El avión llegó puntual y poco después de las 21:00' el cofrade Nunki, con
su señora y sus simpáticos amigos Rafael y Cecilia, hicieron acto de presencia.
Una inyección de alegría invadió mi cuerpo. En un instante, pasé de la paz
y el sosiego, a la dinámica vitalidad de los recién llegados, sin inmutarme.
Continuara....
Salud y 
Editado por El Temido II en 03-04-2020 a las 11:12.
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