Gracias chicos, lo prometido es deuda. Seguiré narrando las vivencias que hemos tenido que pasar para dejar el barco donde queríamos.
Hora de poner a Libélula en su transporte, el cual lo llevará hasta su lugar de restauración.
Ahora es cuando viene el miedito.
Es de buen ciudadano limpiar lo que uno ensucia. En este punto debo agradecer a la gente de Pobla Marina por haberme dejado sacar casi todo el caracolillo y los dientes de perro que tenía en la obra viva. Ahora toca escoba y recogedor.
Aquí se puede ver la empresa de transporte, les doy un 10 de puntuación por profesionalidad, puntualidad y por involucrarse en que toda la operación saliera a las mil maravillas.
