Re: Y El Temido lll se fue al Caribe
Al caer la tarde del segundo día, nos quedaban unas 60 mn para llegar a
puerto, por lo que regulamos el velamen, para recalar a media mañana,
antes de pasar entre Chimana y la Borracha, islas que flanquean la bahía
de Puerto La Cruz, unas cinco millas al norte.
Los operarios de la marina, ya estaban al tanto y sabían de nuestra arribada.
Un amarre esperaba a El Temido lll, justo al lado de donde, cuatro años antes,
se había recostado el Bahía Las Islas.
Unas frías birras, obran milagro entre la simpática y amable marinería.
Con el barco bien amarrado, fuimos a visitar al amigo José Brotons, la persona
que nos había conseguido el amarre y que se encargaría del resto de gestiones
a realizar. Desde la entrada al país, como el consiguiente permiso para ir a los
Roques o las posteriores renovaciones de la estadía del barco en Venezuela,
mientras pasábamos la temporada de huracanes en España.
En Venezuela, al igual que en la mayoría de países de este lado del Atlántico,
es bueno tener alguien de confianza, para que te gestione la mayoría de los
asuntos. Por ese motivo, nos habíamos puesto en contacto con Brotons
desde Martinica, para que nos los llevara. Desde reservarte el amarre,
pasando por gestionar cualquier documento (dentro de la enrevesada
administración local), solicitar zarpes ... y, muy importante, cambiar euros
por bolívares. Lo que haga falta.
En los días posteriores, mientras nos llegaba el documento de salida para ir
a los Roques (no fuimos directamente a Los Roques, porque, en principio,
allí no se podía hacer la entrada al país; también porque queríamos tener
el amarre asegurado, pues en Abril suelen bajar de las Antillas Menores, los
navegantes para pasar la época de huracanes), lo pasamos en compañía de
varios españoles, un francés, un argentino, algunos venezolanos, etc... que
residían en la marina o pasaban allí la mayor parte de la jornada.
Así conocimos a Alberto, que navegaba en un clásico de 35'. había tardado
40 días desde Cabo Verde hasta Venezuela, en las misma fechas que nosotros
cruzamos a San Martin. Pero él había llegado a allí y no se había movido.
También a Víctor, del Va-Lent, cofrade de esta taberna, con su Oceanis 42, a
la espera no se sabe muy bien de que. Y su tripulante, paisano mío, Julián.
A Fabián, un argentino que residía en uno de los barcos. Y a una pareja formada
por un francés y una chica española, que tenían el barco en Margarita, pero
ante la mala situación de la isla, se habían trasladado a Puerto La Cruz.
Tras unos días de insistencia con el papeleo, José nos consiguió el zarpe. Se
presentó sobre las dos de la tarde. Y aquí, en cuanto te llega la notificación
te tienes que marchar. Así que sin dilación, soltamos amarras y pusimos
rumbo al archipiélago de Los Roques, a 160 nm en dirección NW.
Tras salir de la bahía, con las velas desplegadas, comenzamos la cabalgada
de cara a la noche, con la pretensión de llegar a primera hora del día, para
que nos diese tiempo a hacer todos los farragosos trámites que conlleva la
entrada al Parque Nacional.
Un buen viento de aleta, nos empujaba incansable, haciendo que la velocidad
del barco no bajara de los 9 nudos. Atentos toda la noche, fuimos avanzando
y al alba, se presentía nuestro destino. Poco después de desayunar, ya
bordeábamos Cayo Francisquí, para luego enfilar el Gran Roque, la única isla
poblada del archipiélago.
Continuará ....
Salud y 
Editado por El Temido II en 11-04-2020 a las 13:32.
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