Sigo con otro capítulo de bricos.
Se hacercaba la época estival y pasaríamos más horas a bordo del Britihs Tiger, sobre todo en su bañera. Así que un sábado que que hacía un temporal de los de quedarse en puerto y mirando fijamente las viejas maderas de los asientos decido que ha llegado la hora de jubilarlas, pues habían cumplido con creces su cometido, seguramente más del que debieran.
Después de treinta y ocho años, la primera capa del tablero marino ya no estaba o yo no la veía.
También estaban bufadas por algún sitio y al hacer presión se movían y expulsanban agua por las juntas.
Total que me decido y voy por las herramientas.
Y a desmontar se ha dicho.

Estas primeras dos fotos son de la primera vez que fui a ver el barco, sólo las pongo para que veáis la diferencia al final del trabajo.
