Re: Y El Temido lll se fue al Caribe
Durante la tarde, había estudiado la mejor derrota, respecto de la previsión
meteorológica que tendríamos.
Una posibilidad era navegar hasta Monserrat, pasándola por sotavento y tras
rebasarla, virar a estribor, para navegar por el barlovento de San Critóbal y
Nieves.
La otra posibilidad, consistía en poner rumbo directo al W de San Eustaquio,
navegar paralelo a su costa hasta llegar a la latitud 17º 30' y de ahí, a Punta
de Cannonier, el lugar más occidental de San Martin.
Como quiera que la noche, previsiblemente, nos iba a pillar a partir de
Monserrat, decidí hacer la segunda de las rutas, que si bien tenía milla y
media más, todo el tiempo navegaríamos a sotavento de las islas, a una
distancia suficiente, como para que el efecto "sombra" no influyese
demasiado.
Con las cosas claras, tras el desayuno, no hubo más que soltar la boya y
ponerse a navegar. El primer tramo, desde Los Santos hasta la Pointe du
Vieux-Fort, en el SW de Guadalupe, fue magnífico. Fuerza 5,mayor y génova,
poca mar, viento de aleta ... y El Temido lll pasando de 9 nk. Pero éramos
conscientes de que esa felicidad iba a durar poco, pues nada más doblar
el cabo y virar hacia el norte, entraríamos en la zona de influencia de la
isla, que con su altura, nos dejaría sin viento. Como nuestro rumbo era
divergente a la costa, se planteaba la cuestión de en que momento, se
perdería su efecto y aparecería la brisa.
Así que, resignados, pusimos un motor en marcha, enrollamos el génova,
dejando desplegada la mayor (aunque los catas, a diferencia de los
monocascos, navegan perfectamente a motor con ésta en su bolsa). Con la
mar como un plato y sin una gota de viento, fuimos haciendo millas, al
tiempo que nos alejábamos, poco a poco, de la costa guadalupeña. En la
distancia, hacíamos un ejercicio de agudeza visual, intentado poner nombre
a las poblaciones de la costa: "aquello es Melendure", "eso otro Deshaies" ...
cualquier cosa, para ir pasando el tiempo. Una eternidad se nos hizo, las
poco más de cuatro horas que fuimos a motor.
Tras el almuerzo, con Guadalupe casi fuera del alcance de nuestra vista y al
borde de la desesperación, se empiezan a vislumbrar en lontananza, blancos
garabatos sobre el azul de la mar, que a medida que avanzamos, se le van
aclarando los trazos. Y de repente, nada más posarse la proa del Temido lll
en las nuevas y movidas aguas, pasamos de la calma al fresco, como si
un muro invisible, hubiera estado ocultando el viento.
De inmediato, el barco navegaba a 9/10 nk, dejando dos blancas estelas,
en las que el murmullo del agua, nos sonaba a música celestial. A lo lejos,
divisábamos Monserrat; nuestra derrota nos llevaba a unas 3mn de sus
costas, pero al tratarse de una isla pequeña, nuestra esperanza era que
no amortiguase tanto el efecto del viento y nos permitiese navegar a vela
durante horas.
Con el miedo en el cuerpo, no dejábamos de avanzar, cruzando los dedos
para que Eolo no nos abandonase. Y puede que oyese nuestras súplicas,
porque a lo largo de toda la noche, aunque menguando su fuerza, no cejó
en el empeño.
En la oscuridad de la noche, solo el brillo de las luces, nos hacía intuir donde
estaban tanto Charlestown (Nieves), como Basseterre (San Cristóbal). Antes
del amanecer, estábamos a la altura de San Eustaquio. Las potentes luces
de su puerto comercial, donde decenas de mercantes, dedicados al transporte
de crudo, esperaban su turno para hacer su carga/descarga, me recordó la
entrada a la ría del Odiel, donde Mazagón, vigila impertérrito la barra.
A partir de ahí, solo faltaban 40 mn hasta Marigot y amanecía ....
La bahía de Marigot, seguía tan concurrida como la dejamos. Buscamos un hueco
entre la multitud de barcos, volviendo al punto donde habíamos fondeado la vez
anterior. Le Beach Hôtel tenía un WIFI lo suficientemente potente, como para
que en algunas ocasiones, fuese capaz de conectarme a él. Así que esta vez,
intentamos arrimarnos lo más posible a tierra, a fin de tener más posibilidades.
El amigo Gabi y Svetlana, estaban el Las Islas Vírgenes, haciendo un chárter.
Al igual que Ignacio, que lo habían contratado de cocinero en un lujoso yate.
En el Geminja, estaban Manuel y Nuria. Además del resto de amigos que
habíamos conocido en nuestra estancia anterior, especialmente una pareja
argentina: Fran y Concha.
Ahora daban comienzo unos días un poco caóticos. Donde los correos de
ida y vuelta, con el típico tira y afloja de las partes, darían la impresión de
hacerse eternos. Además, había que añadirle la dificultad extra, de que yo me
comunicaba con mi agente en Mazagón (Huelva), éste con el agente del
comprador, que estaba en los EEUU. Y por último, el bróker yanqui con su
cliente, lo que hacía que las ofertas y contra-ofertas, el quito esto y pongo
aquello, no obtuviesen respuestas inmediatas.
Pero bueno, solo era 21 de Marzo y la temporada de huracanes no llega
hasta primeros de Junio. Tiempo teníamos de sobra para las negociaciones.
Cuando hicimos la entrada, ese 21 de Marzo, me resultó familiar la persona
que me atendió en el Island Water World (la tienda de repuestos náuticos
junto al Geminja). Empecé a darle vueltas a la cabeza, para saber de que
me resultaba tan familiar. Hasta que de pronto, caí en la razón. Resulta que
pocos días antes de marcharnos la vez anterior, fuimos al Super U para
hacer un compra importante. Llenamos dos carros y para transportar la
compra hasta el dingui, lo que se me ocurrió fue llevarlos con los mismos dos
carros del super. Y una vez vaciados en la auxiliar, Diego se quedaría en ella,
guardando lo comprado y yo llevaría los carros vacíos de vuelta a su sitio. Y
estando en la tarea de hacer los 800 metros que separaban el super del
embarcadero, un matrimonio paró delante nuestra con su "pick up", para
que trasvasásemos la mercancía de los carros al coche y ellos acercarnos
al embarcadero. Por suerte, estábamos aún en la misma puerta del super.
Ella era la que iba conduciendo.
También coincidimos esos días, con Susana e Ignacio, los tripulantes del
Vitamina, el Lagoon 42 que nos cruzamos entrando a Virgin Gorda por el
paso del norte. Estaban poniendo a punto el barco, para continuar su
viaje hacia Granada, donde dejarían el cata en la temporada de huracanes.
Tras varios días cruzándonos e-mail's, por fin se decidió el primero de los
interesados a girarnos una visita. Vendría acompañado de un "surveyor",
que le emitiría un informe sobre le estado del barco. Por mi parte yo estaba
tranquilo, pues todo estaba correcto. Y los interiores, relucían más que si
fuesen nuevos. Diego, dejó la sentina del casco de babor, que se podía comer
en ella.
Así que la mañana que vinieron al barco, quedamos en la gasolinera que hay
en el canal de entrada a la laguna. Nada más subir a bordo, el comprador
miró al perito, con cara sorprendida. Quedó impresionado del estado de
conservación del interior. A continuación dimos unos bordos, con las velas
desplegadas, para poder comprobar su estado. Y tras esto, fondeamos en
la bahía, para revisar toda la jarcia minuciosamente, así como ir comprobando
todos y cada uno de los rincones del barco. Que por cierto, cada vez que
abrían una sentina o cualquier otro compartimento, se le abría la boca al
comprador, que no salía de su asombro.
El perito me indicó que los obenques, ya tenían unos años (8 concretamente)
y que estaban para cambiarlos. No dejaba de ser un ardid, para que le rebajase
algo el precio. Realmente, la contra-oferta que me habían hecho, me daba un
margen de negociación bastante amplio, pues yo me había marcado un precio
mínimo de venta bastante más bajo. Por lo que, de momento, las cifras iban
encajando.
Le dije que lo miraríamos a la hora de cerrar el trato, una vez lo
inspeccionasen en seco. Para ello, el surveyor optó por un varadero ubicado
frente al puente de Simpson Bay, por lo que tendríamos que dar media
vuelta a la isla, antes de entrar. Amén de hacer salida de Francia y entrada
en la parte holandesa, ya que si bien con el dingui o en coche, puedes ir de
un lado a otro sin problemas, si vas con el barco, si tienes que hacer la
entrada oficial al país, porque en el caso de que te pillen, la multa es
considerable.
El travelift para sacar el barco era enorme, abarcaba un foso de 10 metros
de ancho. Y disponían de una explanada de 200 metros de fondo, por unos
80 de ancho, conde ir colocando cada unidad sobre su respectiva cama.
Aunque en aquellos momentos, dado que aún era temporada alta, toda la
marina seca estaba desierta.
Una vez suspendido El Temido lll, con una máquina de agua a presión le
dieron un merecido limpiado, dejando la obra viva totalmente a la vista.
Yo le había notado, en la parte interior del casco de babor, alguna
protuberancia, de 4 ó 5 centímetros, pero al estar por encima de la línea de
flotación, no le había dado más importancia. Pero tras la limpieza, aparecieron
otros puntos repartidos a lo largo de los dos cascos. Entonces me mosqueé un
poco. La llegada del perito, a los pocos minutos de estar el barco limpio,
corroboró el peor de mis pensamientos: se trataban de varios puntos de
ósmosis. Se me vino el mundo encima, solo de pensar en la posibilidad de
que la operación no se llegase a cerrar.
Continuará .....
Salud y 
Editado por El Temido II en 29-04-2020 a las 13:08.
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