Excelente relato, Avante, y que refleja algo muy importante y es el buen sabor de boca que te quedó y que te acompañará siempre. Eso no tiene precio.
Me gusta también el ejercicio de autocrítica. Es algo que siempre hago y te aseguro que soy muy severo conmigo mismo

. De la autocrítica salen dos cosas: las positivas que dan el verdadero sabor a lo ocurrido y las negativas que son las que te hacen crecer, aprender y que muy posiblemente otra vez no caigas en los mismos errores. Resumiendo, son las que te hacen superar y, en todo caso, sean positivas o negativas, tienen que ir desligadas del resultado en la clasificación. Lo contrario es autosatisfacción, autobombo o, en caso contrario, abatimiento inútil.
Realmente, lo tuyo en esa regata tiene su valor, pues viviendo a 600 km de distancia y no pudiendo preparar con tiempo la máquina, tiene su handicap. Por otro lado, los buenos resultados, cuando se consiguen con tripulación reducida, tienen unsúmum de satisfacción y de valor. Si son en solitario, ya ni te cuento.
Viendo lo visto, principalmente tu afición, te felicito porque seguro te queda mucho que disfrutar en el mar. Ánimo que pronto las cosas volverán a la normalidad y seguro nos volveremos a encontrar en situaciones de aquellas en las que te preguntas: ¿pero qué hago yo aquí con lo bien que estoy en el sillón de mi casa?

