La marea siguiente salimos a mediados de Octubre también de Abidján con el mismo barco de la historia anterior, el de la primera foto, y en un par de semanas le dimos la vuelta completa a todo el Golfo de Guinea sin apenas rascar bola porque no aparecía apenas nada de pesca en todo el Atlántico, y como a veces ha ocurrido en estos casos nos metimos en la boca del lobo por necesidad.
Alguien que había salido del mismo puerto que nosotros días después con rumbo SE había encontrado atún de aleta amarilla en Cabo Tres Puntas(Ghana)
y en un par de días nos juntamos allí más de una veintena de atuneros de cerco de nuestra flota y también algunos franceses.
La pesca en ese lugar como casi siempre levantaba a 30 Nm de tierra, cerca del cantil para más dificultad. La existencia de fuertes corrientes de superficie en esa zona hacen difícil trabajar con grandes artes de cerco pero a esto se añadía la proximidad a tierra porque ningún barco atunero estábamos en posesión de licencia de pesca de aquél país puesto que año tras año el gobierno ghanés se negaba a otorgarlo a ningún barco extranjero pese al ofrecimiento de suculentas prebendas por parte de la flota gala y de la nuestra.
Los únicos atuneros que podían trabajar libremente en aquellas aguas eran naturalmente los que enarbolaban pabellón ghanés y que no eran otros que los grandes cañeros koreanos de 60 Mt y 350 Tm que hacían base en Tema.
Años después incorporaron cerqueros a su flota y crearon una flotilla heterogénea en cuyos barcos no había 2 iguales.




Por cierto que en los post anteriores referentes al penoso episodio de Angola no he puesto fotos de 2 barcos de nuestra flota a los que hago mención. Aquí los tenéis. También de un cañero koreano en dique, de un cerquero francés de la época y un cerquero koreano de los que vinieron después.
Pues bien, como ya he puesto en el post anterior llevábamos helicóptero a bordo, en aquella época éramos una decena de barcos los que lo llevábamos en el Atlántico y todos de nuestra flota. En nuestro caso concreto el aparato era muy conocido del tipo libélula triplaza y concretamente uno de la prestigiosa firma italiana Agusta modelo Bell 47 que originalmente montaba un motor de explosión Naycoming de 260 CV pero con los años y antes de que fuera adquirido por la casa armadora fue sometido a una reconversión denominada Soloil que consistía en retirar el motor y sustituirlo por una turbina Allison de 420 CV a 52.000 RPM porque no había en la época una menor, pero eso sí, estaba limitada a causa de la caja de transmisión y no daba más que los 260 CV a 48.000 vueltas.
Montaba por imperativo legal un gran flotador neumático a cada banda anclado a los patines y sobre ellos sendos tanques supletorios de keroseno con lo cual cargaba 260 Lts en total que daban para poder estar 4 horas en el aire porque consumía 60 Lts/h pero a las 3 horas y 3/4 como máximo regresaba siempre por precaución.
Solo alcanzaba 70 Kns como máximo lastrado por los flotadores, pero volábamos a 50 o 60 con normalidad. Cuando estábamos de búsqueda lo hacíamos a 700, 800 o 1.000 pies como máximo, pero una vez localizado un cardumen o un objeto flotante con pesca nos manteníamos sobre él a 500 pies dando vueltas a derechas para que el ojeador que se sentaba a la derecha tuviera la mejor visión, pero como estaba el gran flotador derecho cada salida quitábamos la portezuela derecha porque había que sacar medio cuerpo fuera sujeto por un cinturón. Era el copón divino de divertido y excitante ver el pescado a vista de pájaro pero había una pega, se moría uno de frío allí arriba por mucha ropa que me pusiera.
Tenía tales vibraciones aquel aparato con rotor principal de 2 palas que se movía como una chocolatera por lo que resultaba imposible usar prismáticos pero tampoco los echábamos en falta.
Cuando yo volaba daba vueltas alrededor del barco manteniéndolo siempre a mi derecha y hacíamos espirales cada vez mayores hasta que me costaba ver el navío en día claro a 15 Nm en el horizonte y comenzábamos a acercarnos.
Aquella marea estaban los 2 patrones a bordo y yo, volaba el segundo patrón porque le gustaba mucho y además tenía muy buena vista. Pero claro, no había muchas manchas y no eran muy grandes, con suerte hacíamos 2 lances o 3 a lo sumo porque había mucha competencia y el que reunía 50 o 60 Tm de aleta amarilla en el día era campeón.
Y así estuvimos 3 jornadas habiéndonos olvidado de dónde estábamos enfrascados como estábamos en lo nuestro.
Por las noches aquello parecía una pequeña ciudad flotante con la cantidad de luz que emitíamos los veintitantos barcos parados cuyo resplandor debía llegar a 15 Nm fijo, aquel "ambiente" más pronto que tarde debía llamar la atención de alguien.
La tercera noche en aquel paraje estábamos todos plácidamente dormidos, y cuando digo todos es literal, cuando a la 1 de la madrugada abre la puerta de mi camarote el marinero de guardia espetando:
-Capitán, hay un barco al costado que quiere algo- salto de la cama en calzoncillos y me voy a la puerta de Er del puente por cuya ventana entraba un intenso haz de luz. Entre medio dormido y la potencia de la luz procedente de un proyector direccional que nos apuntaba de lleno me costó Dios y ayuda distinguir algo hasta que mirando de soslayo más a popa veo que el barco que tenemos a 20 Mt en la banda de Er es completamente gris, o sea, un barco militar.
Rápidamente avisé al patrón de lo que ocurría y éste se presentó en el puente en 3 segundos. Por el canal 16 de VHF no paraban de llamarnos en inglés. El patrón me dijo que llamara rápidamente al mecánico del helicóptero que teníamos a bordo, un inglés para más señas llamado Ken Harvey, un individuo alto y desgarbado con el pelo rubio ensortijado y barba desaliñada. Era un tipo peculiar de 28 años que siempre estaba de buen humor menos cuando llovía, odiaba la lluvia y allí se sentía feliz, en las contadas ocasiones que llovió aquella campaña entraba en el puente y se ponía junto a una ventana mirando al exterior mientras exclamaba fastidiado:
-¡It is raining!, ¡focking rain!- y yo me tronchaba de risa. El británico no hablaba media docena de palabras en español y a mí me venía de perlas para practicar inglés con él.
El patrón puso el telégrafo de máquinas en AVANTE TODA que era nuestra contraseña para que arrancaran el motor principal y también encendió una de las dos bombas que accionaban el servomotor del timón.
Momentos después estaba en el puente el inglés y el patrón le puso el micro en la mano.
-Pregúntale a esos qué es lo que quieren- le dijo señalando a la banda de Er
El mecánico no entendía nada pero se lo traduje más o menos.
Después de un intercambio de palabras nos enteramos lo que ya sabíamos, nos ordenaban que pusiéramos proa a Tema y lo que era el despitorre, que se fuera el helicóptero por delante.
Nuestra respuesta fue que estaba bien, que cuando arrancaran el motor pondríamos proa a Tema, que la teníamos al NNE.
El patrón con una sangre fría impresionante tocó el timbre de alarma 3 veces y me dijo.
-Que se levante todo el mundo del catre y se sienten todos en el suelo del pasillo central- rápidamente cumplí la orden.
Cuando comprobé que todo el mundo estaba enterado se lo hice saber al patrón y éste me dijo:
-Te avisaré para que apagues todo el alumbrado, estate preparado- me puse frente al cuadro de iluminación exterior mientras él accionó el tiller metiendo toda la caña a babor, después embragó el motor avante y cuando verificó que estaba embragado accionó el mando neumático a todo gas y en ese momento me gritó:
-¡¡¡AHORA!!!- apagué todas las luces en 2 segundos mientras el motor aceleraba y el barco comenzaba a caer a babor.
Habíamos estado atravesados al mar con brisa floja y marejadilla del Sur que nos daban por Br, por consiguiente teníamos la proa mirando a occidente cuando comenzamos la marcha. El barco fue girando hasta que nuestro rumbo era casi Sur y el patrón puso caña a la vía e inmediatamente conectó el piloto automático dando la popa a la costa.
Una vez enderezado el rumbo el barco comenzó a ganar velocidad mientras en el receptor de VHF se escuchaban voces ordenándonos que diéramos media vuelta o en caso contrario dispararían. Hicimos caso omiso.
La patrullera ghaneana de 40 Mt navegaba al pairo en nuestra banda de Er mientras su proyector de proa nos iluminaba en la negra noche sin luna. En la ventana cuadrada de la puerta cerrada de la banda de Er del puente oteaba el inglés que de súbito comenzó a gritar que nos estaban disparando mientras se tocaba la sien con la punta del dedo índice y lo hacía girar al tiempo que exclamaba:
-¡¡¡PUM, PUM, PUM!!!- tenía los ojos abiertos como platos por la sorpresa, nos veíamos las caras los 3 oficiales del puente y los 2 del helicóptero que estábamos allí gracias a la tenue luz que emitían los innumerables pilotos de los aparatos del puente.
El patrón nos instó a que anduviéramos a gatas para no recibir un tiro.
Cuando nos pusimos en marcha a oscuras observamos que había 1 único barco en la zona, concretamente un francés, los demás barcos habían desaparecido todos.
El patrón y yo salimos a gatas por la puerta de BR del puente y nos fuimos por el alerón hasta donde terminaba la tercera planta y desde allí comprobamos que la patrullera de marras navegaba a nuestra misma velocidad , unos 15 Kns, con su proa a 20 Mt de nuestra aleta de Er mientras algunos fogonazos procedentes de un fusil partían hacia nosotros.
Regresamos al puente y nos sentamos en el suelo como los otros 3, el segundo patrón, hermano del otro para más señas fumaba sin parar y había creado una importante humareda en el puente. Después de un rato la luz que nos alumbraba se apagó.
Salimos del puente a gatas de nuevo y constatamos por su luz de alcance que el barco gris había dado media vuelta. El patrón puso el motor a media máquina y encendimos las luces de navegación y avisamos a todos de que se fueran a dormir, la verbena había terminado, a continuación armados de linternas el maquinista, el piloto, el mecánico y yo reconocimos toda la banda de Er que pudimos y no encontramos huellas dejadas por los proyectiles por ningún lado hasta que el piloto descubrió un flotador del helicóptero deshinchado por un balazo. Poco más tarde encontraron otro orificio de bala en un armazón de aluminio que componía el tinglado de cola, nada grave.
Por la mañana siguiente con la luz del día reconocimos todo de nuevo y no encontramos más balazos. Suerte.
Poco a poco gracias a la telefonía HF nos fuimos enterando de lo acaecido la noche anterior. A eso de las 12 apareció la patrullera por allí y un patrón de nuestro grupo avisado por el marinero de guardia dio la voz de alarma por VHF a los demás barcos y se largó, la mayoría de los barcos se enteraron de la movida pero algunos, entre ellos nosotros no.
Según se acercaba el barco gris a un atunero éste emprendía la marcha apagando sus luces y la ametralladora pesada de la patrullera disparaba ráfagas intentando parar a alguno, resultado de lo cual al Naranco le volaron un radiador de radar, al Almadraba Uno un balazo le destrozó la ventana del baño del patrón y algunas pequeñas averías que no me acuerdo.
El Maratún que tenía bandera venezolana tenía un capitán venezolano a bordo y cuando la patrullera estuvo a su costado el capi le dijo al patrón que se tranquilizara porque él iba a arreglar aquello, cogió el rol del barco y saltó a la patrullera, acto seguido ésta se separó del atunero y le dijeron al patrón que pusiera proa a Tema.
O sea que cuando llegó a nosotros después de 1 hora de correrías la ametralladora se había quedado sin balas, nuestro marinero de guardia estaba dentro del comedor y no se enteró de nada hasta que encendieron el proyector en nuestro costado. Cuando emprendimos la huída no les quedaba otra que dispararnos con un fusil, para entonces ya tenían al venezolano que iba a arreglar aquello a bordo.
Cuando no pudieron pararnos el único barco que quedaba parado allí era un francés pequeño que creo recordar era el Marsouin, en vista de que era el último cartucho que les quedaba abarloaron a su costado y saltaron 2 tíos armados con pistolas a bordo, de esa manera lograron llevarlo apresado a puerto.
Les pusieron una multa a los 2 barcos de 40 millones de francos CFA a cada uno, el equivalente a 10 millones de pesetas de aquella. Ignoro cuánto pagaron.
Pocos años más tarde el gobierno de Ghana envió a los gobiernos de España y Francia un comunicado informándoles de que hartos de advertencias en adelante no se andarían con chiquitas, cada barco que fuera localizado pescando en sus aguas sería hundido. Punto.
En fin, a algún marinero he despedido por encontrarle dormido en la guardia de noche con el barco parado. La vida de veintitantos padres de familia puede depender de ello porque un mercante te puede pasar por encima como por ejemplo le sucedió al Alacrán, no es ni mucho menos cosa de broma.