JA,JA,JA, pues eso ya lo hice, una sola vez, en Huesca, por invitación de uno de mis hijos, y la verdad es que es algo impresionante, solo sientes el silbar del viento y tienes una extraña sensación de libertad, yo realmente soy un simple acompañante de el, tanto en ese caso, como en vuelo en ultraligero, aunque en este ultimo lo hacemos muy a menudo.
