Los dueños del cata no andan por allí. Pasa muchas veces que en este puerto dejas el barco en manos de alguien que te lo "cuide". El hijo de p***a que se cuidaba del barco, ya lleva 4 pecios en su currículum(entre ellos, uno de madera tipo pesquero, precioso, que también se perdió). Es una alemán alto y delgado, que encandila a los nuevos venidos(siempre turistas), diciéndole que les cuidará el barco....
Y no aprende la lección. El mistral y incluso el norte no perdona. Con los sencillo que hubiese sido mirar el parte, mover el barco al muelle.
Estoy por ir a aplaudirle y después darle de lexes hasta el carnet de identidad.
Ahora mismo ya no queda practicamente nada, a parte de una cubierta(ambos cascos ya han desaparecido) y el aparejo sufriendo los embates de las olas. Se veía una embarcación cuidada, mimada y equipada. Ahora por la playa aparecen puertas de taquillas hechas con esmero, trozos de sandwich, la cocina, colchonetas, y mientras tanto un montón de material nuevo está desapareciendo. No me quiero ni imaginar el disgusto del armador.