Y ahora nos vamos a meter con el más gordo de la familia

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EL PATUDO
<<Es el más obeso de todos los Túnidos, de ahí le viene el nombre científico de (Thunnus Obesus), heredado de Lowe, que lo clasificó por primera vez en el año 1839. Extrañamente fue el último en ser debidamente encuadrado en su familia, y además en fecha tan tardía.
El Patudo tiene la cabeza grande y los ojos más grandes que el resto de los peces de su familia.
Las aletas pectorales están bien desarrolladas, aunque nunca tanto como las de la Albacora. La segunda aleta dorsal y la anal son pequeñas, muy parecidas entre sí y tienen las puntas dirigidas hacia atrás. Poseen movimiento propio aunque escaso.
La anal está un poco más retrasada que la segunda dorsal.
La aleta caudal es semilunar como en el resto de sus parientes, pero en este caso es algo más grande y robusta en proporción al tamaño del individuo.
El corte central del tronco es oval, por ser esta especie bastante comprimida por los flancos, al igual que la Bacoreta y el Bonito del Sur.
Cuando son jóvenes nadan cerca de la superficie, la mayoría de las veces en asociación de otras especies de Túnidos como el Listado.
Los adultos gustan de aguas más profundas y viven normalmente más dispersos en los océanos, aunque a veces se congregan en gigantescos cardúmenes.
Se pescan habitualmente ejemplares de tallas entre 50 y 160 cm, con pesos que abarcan entre los 3 y los 90 kilos, pero esta especie junto con el Atún de aleta azul y el Rabil llega a alcanzar tallas que sobrepasan los dos metros.
El más grande de que tengo conocimiento hasta la fecha se capturó en 1977 a la altura de Ocean City (Maryland, USA). Con una longitud a la furca de 206 cm pesó 170,3 kg, seguido de otro que se pescó en aguas de Nueva Zelanda en 1981, con una longitud de 203 cm arrojó en báscula un peso de 158 kilos. Aunque Yukinawa hace referencia de un ejemplar capturado en el Océano Índico cerca del archipiélago de las Chagos, que alcanzaba los 225 cm de longitud, aunque no especifica el peso.
Vive en todos los mares tropicales y subtropicales del Planeta.
Alcanza velocidades considerables. En este apartado se coloca inmediatamente después de sus primos el Rabil y el Atún común, con 80 km/h de velocidad máxima.
A los ejemplares adultos les gusta habitar cerca de las costas, ya sea de los continentes ó de las islas, pues a su dieta de peces pelágicos gusta de acompañar de crustáceos de fondo como Gambas (Aristeus Anntenatus) y Langostinos (Penaeus Caramote) que encuentra sumergiéndose hasta profundidades superiores a los 1.000 metros en los cantiles de las zonas antes descritas.
También come peces demersales como la Merluza ó la Bacaladilla (Micromesistius Poutassou).
En este apartado es de destacar que el Patudo es de todos los peces de su familia el que más desarrollada tiene la vejiga natatoria.
En consecuencia es el campeón absoluto de inmersión de todos ellos, pues si bien la Albacora ó el Rabil son capaces de descender a 250 metros de profundidad en un minuto, siempre en cuando no haya un brusco descenso de la temperatura ó Termoclina en el trayecto, el Patudo puede descender a 300 metros en el mismo tiempo y sin apenas afectarle para nada los cambios de temperatura del agua, siempre que la misma se encuentre entre los 18 y los 30 grados.
Es digno de mención cómo algunas especies de Túnidos tienen la capacidad de soportar unos cambios de presión tan brutales en muy pocos minutos sin que a su organismo les afecte en absoluto.
Si bien es verdad que otras especies demersales soportan presiones incluso mucho mayores, también es cierto que las especies demersales viven siempre en el lecho marino ó próximos a él, siendo por tanto su forma de vida natural.
Tengamos presente por ejemplo que si extraemos a superficie, donde la presión es cero, un animal que ha vivido siempre a 500 metros de profundidad, donde la presión es de algo más de 50 kilogramos por centímetro cuadrado, el espécimen se hinchará como un globo, llegando incluso a estallar debido al descomunal descenso de presión.
Este es el motivo por el que por lo general las especies de mayores profundidades poseen las carnes más tiernas y delicadas.
Para muestra, dos botones. Muy pocos animales marinos pueden igualar ó superar las hazañas de los grandes Atunes, entre ellos el Cachalote (Catodon Macrocéphalus) y la Morsa (Odoboenus Rosmarus). Existen tantas evidencias que es casi un axioma el que estos dos campeones de la inmersión profunda descienden a veces hasta más de 2.000 Mt de profundidad para procurarse el sustento para ellos y para su progenie. El solo pensarlo produce casi escalofríos. Y ya que me he desviado del tema os diré lo que por testimonios de centenares de balleneros se sabe de antiguo: Un cachalote de 60 pies de longitud cuando emerge hace 60 respiraciones muy aproximadamente para oxigenar su sangre antes de sumergirse de nuevo y permanece en las profundidades durante 60 minutos muy aproximadamente también. Extraordinario. Aguantan sumergidos proporcionalmente a su talla. Pero esperen, los Zifios de Cuvier(Ziphius Cavirostris), un cetáceo odontoceto que alcanza 7 metros y 3 toneladas, son incluso capaces de superar estas hazañas, se sabe de una a la cual se colocó un profundímetro al Oeste de la costa de California que llegó a descender a casi 3.000 metros de profundidad y permaneció sumergido a lo largo de 160 minutos nada menos. Sobran más comentarios.
El Elefante marino(Miorunga) desciende hasta los 2.400 Mt y permanece hasta 120 minutos sumergido.
Incluso la Orca (Orcinus Orca) se sabe con certeza que desciende hasta los 1.200 Mt.
Además, continuará siendo un misterio sabe Dios hasta cuándo, el secreto mediante el cual pueden conseguir semejante proeza estos seres extraordinarios.
Fíjense que si hablamos de los modernos artilugios, obra de la ingeniería humana, aún a pesar de los excelentes materiales y de la tecnología de la que se dispone hoy en día, no todos los sumergibles hechos por los humanos pueden descender a semejantes profundidades.
De Patudo se pescan en el mundo 150.000 toneladas anuales aproximadamente, de las cuales el 60 por ciento corresponden al Pacífico, el 25 por ciento al Atlántico, y el 15 por ciento restante al Indico.
Por países Japón y Corea acaparan la mitad de las capturas totales de Patudo.
En Europa, es de nuevo España la más pescadora de esta especie con unas 15.000 toneladas anuales.
De él se obtiene un rendimiento neto de entre el 45 y el 55 %, aproximadamente.
Por lo que respecta a su carne, es menester diferenciar dos etapas de la vida de este pez, por cuanto que la metamorfosis que sufre la misma en el transcurso de un año, haría creer al no avezado de que se trata de dos especies distintas.
Cuando son jóvenes, es decir, de un peso de hasta unos 25 kilos, la carne del Patudo es sabrosísima, jugosa y de un color clarísimo, casi blanco como la de la Albacora con la cual se puede confundir si no se observan con atención las pequeñísimas motas como los puntos de las íes que se ven al deshojar su carne después de cocinada, y que no son otra cosa que partículas de sangre coagulada, resultado de una descompresión excesivamente rápida.
Esta particularidad es inexistente en las demás especies de Túnidos.
Sin embargo, cuando el individuo se acerca a su madurez sexual, su carne se vuelve oscura y seca, perdiendo en consecuencia gran parte de su valor comercial.
No se debe confundir esta última carne de que hablamos y que es de color beige claro, como de madera de haya barnizada, con la del Listado que es de color ladrillo ó asalmonado.
Alcanza la madurez sexual a los 5 años cuando su talla es de unos 115 cm, con un peso de aproximadamente 35 kilos, y de mayor llega a poner 4.000.000 de huevos por puesta.
Los ejemplares muy jóvenes pueden confundirse con rabiles de la misma edad, puesto que las diferencias morfológicas en sus primeros meses de vida son escasas, y a menudo es necesaria la extracción del hígado para poder determinar si se trata de una u otra especie.
En el Patudo los lóbulos izquierdo y derecho son muy parecidos entre sí y algo más cortos que el central. La cara ventral está estriada como en la de la Albacora.
En el Rabil el lóbulo derecho es más largo que los otros dos, y ninguna de sus caras está estriada.
Es especie longeva, pues puede llegar a vivir hasta los 20 años.
Se asocia a menudo con Listados y Rabiles, y también con Albacoras, Melvas y Bacoretas, en mayor proporción los individuos jóvenes.
También se congrega bajo objetos flotantes y bajo barcos a la deriva, sobre todo de noche, pues le atrae mucho la luz artificial.
Es curioso cómo en las plataformas continentales frecuentemente se asocia con barcos de pesca de arrastre que se encuentran faenando y en consecuencia navegando, para así devorar las especies de descarte y la morralla que éstos van arrojando cada virada de red. En esto coadyuva también el que no sea de paladar muy fino y en consecuencia no haga ascos a casi nada.
Es justo también reconocer que el alimento que le chifla es la Carioca ó alevín de Merluza, así es que no se puede tampoco tacharle de carroñero.
Estas asociaciones persecutivas duran en ocasiones un mes e incluso más.
Se asocia a menudo por comensalismo con Ballenas, Tiburones y Tiburones Ballena.
Sin embargo, su asociación con delfines no es frecuente.
También es aficionado a congregarse sobre montañas submarinas cuya cima se encuentre a menos de 1.000 metros de profundidad, por lo expuesto anteriormente sobre sus preferencias alimentarias.
Por último hay que recordar que lo comentado anteriormente para la Albacora en lo referente a que se mantiene “escondido” en el fondo de la red etc, reza también para esta especie, sobre todo los ejemplares mayores, pues sucede exactamente lo mismo, con el resultado final de los Patudos flotando panza arriba en el saco y con el buche fuera de la boca, lo que da pie a efectuar lances monstruosos de esta especie en ocasiones, pues como es obvio, el peso que ejercen sobre el saco los ejemplares que flotan es inexistente.
Pero insisto, esto solo referido a los ejemplares que flotan.
Los individuos juveniles nadan normalmente cerca de la superficie, por lo que al morir se hunden como cualquier otra especie de Túnido que no sea Patudo grande ó Albacora.
Aunque todavía existen un par de sinónimos en uso como son (Parathunnus Obesus) y (Parathunnus Sibi), en realidad hay unanimidad a la hora de denominarlo.
Como ya dije antes es el más rollizo de todos los peces de su familia, por tanto el nombre científico de (Thunnus Obesus) le viene como anillo al dedo.
Ahí os he puesto fotos de algunos ejemplares, sí ya sé lo que vais a decir, que la pescadora está de mejor ver que el pescador, y es cierto. El que me está agarrando de la mano pesó 29 Kg.