Esa querencia de libertad y distancia seguro que la tenemos todos los que amamos el mar. Cada uno a su manera y apreciando lo que consigue. Creo que no me apetecería pasar años por esos mundos pero si temporadas de ruta. Yo no gustaría de vivir en un barco porque también me encanta mi vida de aquí y hay muchas cosas que hacer en todas partes.
