Este tipo de locas aventuras, son similares a las que protagonizan esos tipos que se meten en un tonel, que arrojan a la mar, para ver hasta dónde llegan, por el solo hecho de demostrar que se yo que tipo de cosas, hasta dónde puede llegar el ser humano, dando vueltas a merced de corrientes y vendavales, y hasta el punto de acabar tan magullados y despellejados, que por mínima casualidad alcanzan su delirante objetivo.
El ser humano, capaz de subir las cumbres más altas de la tierra, bajar a las profundidades abisales, y atravesar océanos a velocidades impensables con el solo impulso del viento, también se propone retos que cualquiera tacharía de arrebato mental, o disparate de dudosa utilidad, como estos que comentamos.
Allá donde pueda haber un reto, siempre habrá individuos dispuestos a realizarlos, bien atravesando océanos metidos en una lata de anchoas, o flotando entre las nubes, a bordo de un globo aerostático por encima de los hielos polares.
Es lo que tenemos, divinas locuras
