Una ronda
En las noches de S. Juan me voy con mis cohetes y bengalas caducados, además de amigos y familiares, a un espigón a sotavento del puerto y entrenamos usándolos. Todos mis hijos, nieto y algún que otro eventual tripulante ya saben como dispararlos.
Y, curioso: aunque caducados, nunca me ha fallado ni uno!!