Hola a todos

Continuando con nuestra aventura, salimos de San Vicente y Granadinas con dirección a Martinica, donde ya habíamos pedido permiso de atraque y hablado con nuestro amigo Roberto de RM Croiseres para que nos hiciera el mantenimiento del motor y revisión de algunos equipos, piloto automático y generador de viento.
Con todo en perfecto estado de revista nos dirigimos hacia Guadalupe, donde nos esperaban algunos barcos que habían participado en el Grand Prix Atlántico organizado por Enrique Curt y la Revista Skipper.
Estábamos todos en contacto en un chat por Wsapp, apareció la camaradería que caracterizan a los navegantes que nos encontramos por los puertos, cuanto más lejos del país de origen más se acentúa este sentimiento, estos amigos nos acogieron como si estuviéramos navegando juntos desde hace años.
Nosotros llevábamos bandera española, bandera que es muy difícil ver por estos lares caribeños. Esto nos hacia blanco perfecto de todos aquellos españoles que se acercaban con barcos de banderas belgas, u holandesas, que nos gritaban ¡españoles, españoles!!!, haciéndonos ver que ellos también lo eran, aunque llevaban pabellón de conveniencia. Divertidísimo fue un cruce entre nuestro barco y un Cata con bandera de EEUU, en el canal de Martinica, casi se tiran al agua para saludarnos.
Llegamos a Guadalupe, donde nos reunimos con los compañeros de travesía. Alguno de ellos, navegantes con experiencia, con varios pasos atlánticos a sus espaldas, trazaron el plan de ruta. La idea era salir ganando Leste, todo lo que nos dejaran los alisios, yo pregunte ¿Por qué no hacíamos norte hasta la altura de Bermudas y después aprovechar las borrascas del norte para que nos empujaran hacia nuestro destino????, eso dicen todos los manuales y los libros de grandes navegantes, además así lo hace el buque escuela de la armada española Juan Sebastián El Cano.
Pues bien, el motivo era que salíamos tarde, ya desde España me lo decían algunos colegas que me estaban haciendo Routing desde tierra, y había previsiones de formación de una tormenta tropical días antes de nuestra partida, ese fue el motivo que la mayoría saliéramos ciñendo a rabiar.
Yo Salí el día 18 de mayo desde Guadalupe junto con el resto de la flota, parando en Antigua para recoger tripulación, salimos al día siguiente 19 de mayo a las 14.00 horas desde la capital, junto a Sleepaway, un barco Ingles con skipper español, este último si se fue dirección norte. En seguida nos perdimos de vista.
Nosotros pasamos por el Canal de Barbuda, por lo que nos comimos corriente y viento en contra, al final tuvimos que poner motor ya que nos metíamos en los arenales de Barbuda, isla esta extremadamente plana. Únicamente se perfilaban a lo lejos los cocoteros que crecían en estos arenales.
La decisión de ir hacia el Leste fue acertada, ya que el barco que hizo norte al final se encontró con alguna tormenta, según nos comentaron algunos barcos que tenían noticias de él. De hecho, llego casi una semana después que nosotros al puerto de Horta en Faial.
A partir de este momento comenzó la rutina de guardias, no teníamos tripulación experimentada, solo mi mujer y yo teníamos experiencia en navegación de altura, por lo que establecimos las guardias diurnas para los navegantes menos experimentados y las nocturnas siempre a dos, yo y uno de los dos tripulantes invitados. Mi mujer encargada de la cocina hacia la primera guardia del día, 5.30 a 8.30, luego ya no hacía más guardias, solo cocina. Realmente yo siempre estaba pendiente, sobre todo cuando el viento estaba duro y había que ir atento a la maniobra, yo conseguía descansar en las encalmadas, por lo que para mi estar encalmados era un alivio………….. continuara