El "tubero enterrador hace honor al título de este post, desde luego. Y con seis hélices, ¡a proa!
Este mas que por raro, que un poquito también, lo traigo por simpático. Una minigoma luxuri total. Y es que cuando no alcanza el bolsillo, se puede uno consolar echándole imaginación y ganas. Eso si, eléctrico y autosuficiente, que también es un grado.
Y con amarras aéreas a popa.
Y a lo mejor resulta que la chavala que se suba está mas cañón que la del Hermes Speedster de hace dos comentarios. Que nunca se sabe.
Su abuelo americano, forrao hasta las cuadernas
