Respuesta: Packraft
Pues os cuento que cada día estoy más contento con mi nueva adquisición, a la que he bautizado como "Limonete". El domingo decidí atreverme a abandonar las aguas protegidas de la Bahía de Sant Pol y arriesgarme a salir a aguas abiertas, concretamente, hasta la playa de Sa Conca. No es un trayecto muy grande (unos 3 kilómetros), pero quería comprobar cómo se comporta el "invento". La predicción indicaba poco viento y oleaje, y además, todo el trayecto tiene una zona de baño marcada por boyas amarillas (para los amantes de la natación en aguas abiertas). Mi plan era ir paleando justo por fuera de las boyas, sin alejarme mucho de la costa. La vista desde el mar es preciosa, al ser una costa acantilada con algunas pequeñas calas.
Con lo que no contaba es con que, justo por fuera de mi ruta, pasa la "autopista" que une Port d'Aro con la playa de Sant Pol (lugar muy concurrido para fondear). La mayoría pasan muy rápido, muy cerca de la costa, y además están las motos de agua, que van por donde les da la gana y con rumbos completamente erráticos.
Total, que yo esperaba poca ola, pero, durante todo el trayecto, tuve continuamente las olas de las motoras por estribor... y las de las motos de agua por todas partes. Incluso me pasaron relativamente cerca un par de superyates que hicieron unas olas que, desde mi poca altura, parecían la de "La tormenta perfecta"...
Pues "Limonete" superó todas esas dificultades sin problemas, fue capaz de mantener perfectamente el rumbo y cabalgó sobre las olas con una sonrisa.
El trayecto de vuelta al apartamento de mis suegros decidí hacerlo andando, porque, si no, iba a llegar tarde a una comida familiar. Y aquí se demostró otra de las virtudes de los packraft... ¡no pesa! . Un aclarado con agua dulce en la ducha de la playa, me lo pongo debajo del brazo para que vaya secando por el camino, y una caminata sin problemas. Una chica con la que me crucé por el camino, que tiene un kayak de Decathlon, se creía que yo era Supermán, al verme cargando con el kayak tan campante... ¡se quedó pasmada cuando le dije que probara a cogerlo, y se dio cuenta de que apenas pesa!
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