Mariola y resto de colegas, ¡¡copas!!.
No te preocupes, al principio te cuesta acertar, luego cuando pasa el tiempo le vas cogiendo el tranquillo, hasta que te sale perfecto. Pero un día, bajas la guardia, y montas el número. Pero,
"tranqui", que a esas velocidades es muy difícil morir en el intento.
Particularmente, entro de popa en mi amarre, y hay días -sobre todo con hélice sucia y algo de viento-, que el barco va para donde él quiere. Púes tranquilidad; repito la maniobra hasta que salga bien. Eso sí, después saco la gorra y la paso entre los mirones -que siempre los hay-, para que cada uno deje su óbolo tras el espectáculo montado.
Años atrás, con mi hija de pocos años en una vela ligera, la cosa se puso tan fea, que la pobre niña me decía con cara de miedo y voz tenebrosa:
"Papa, me puedo bajar ya"
Lo dicho Mariola, tranquilidad y no te pongas nerviosa.
Saludos y más copas generosas de lo que sea.
