4 de junio de 2020 22.00 UTC
39º14´N
36º16´W
COG 95º
SOG 7.5 - 8 Kn
TWD NNW, N, NNE
TWS 15 Kn
Viento de través por fin, rumbo abierto, y moviéndonos a una velocidad de unos 8 nudos


. Una maravilla


, el mar además no estaba muy formado ya que se configuraba de E, y el cambio a norte nos favorecía. Como digo disfrutando de la navegación, así habíamos pasado el día.
La comunicación en BLU se hacían difíciles en 20 metros 14360 Mhz, rueda de los navegantes, con lo que Altino nos proponía frecuencias alternativas, ya que la banda de 20 metros es mejor para comunicaciones a larga distancia, con lo que, cuando nos íbamos acercándonos a Horta se hacía obligatorio ir cambiando de frecuencia. No solo la distancia era importante a la hora de decidir que banda usar, ya que por ejemplo 40 metros se usa para comunicarse en corta distancia, por debajo de 1000 Km durante las horas diurnas, pero en la noche se abre a larga distancia. Por lo que probamos las siguientes frecuencias, 8294 Mhz, 6275 Mhz, y 4146 Mhz, esta ultima fue la que mejor funcionó.
Horta si no creo recordar mal, está en 38º18´N, con lo que además teníamos margen para ir bajando mas cuando los vientos se tornaran ENE, que era lo que había previsto para un par de días. Prefería llegar al norte de la isla y si el viento se ponía duro no tener que ir ciñendo, o incluso tener que hacer bordos para llegar al puerto.
5 de junio de 2020 22.00 UTC
38º52´N
32º58´W
COG 90º
SOG 8 Kn
TWD NNE
TWS 17 Kn
Avanzamos algo mas ceñidos, el mar seguía tranquilo, y nuestra velocidad por encima de los 8 nudos nos hacia pensar en un ETA mejorado. Con lo que librábamos los vientos previstos del E, que nos haría sufrir algo más. Al final no se cumplieron las previsiones en cuanto a la fuerza del viento que bajo cercano a Horta hasta los 5 nudos, siendo este de N, y luego se torno a E, pero creo que era influenciado por la islas.
Esperábamos ver la isla de Flores, que se encontraba en nuestra amura de babor, pero aun algo lejos para poderla ver, además el cielo estaba encapotado y no esperábamos verla ya que además reinaba algo de bruma.
En la mañana del día anterior a nuestra llegada, es decir el 6 de junio, pudimos ver la silueta de Flores en la lejanía entre la bruma, ¡nuestro destino estaba cerca!, ¡habíamos cruzado el atlántico! En la dirección difícil Oeste---Leste, volvíamos a Europa y un sentimiento de nostalgia nos invadía. Que diferencia con la llegada al Caribe donde todo estaba por descubrir, y nos acariciaban brisas cálidas procedentes de tierra, aromas y paisajes desconocidos y en el pensamiento los navegantes anteriores que avistaban esas costas vírgenes. Meses de descubrimientos y de navegación entre islas paradisíacas nos esperaban, aventuras y desventuras que se gravarían a fuego en la memoria.
En estos momentos pasaban por mi mente recuerdos de los amigos que dejamos en las distintas islas, locales y foráneos, gente de tierra y mar.
El viaje parecía tocar a su fin, nuestra aventura iniciada en noviembre con la ARC 2019 finalizaba con el avistamiento de tierras europeas, ¡ya estábamos en casa!, aunque faltaba todavía mas de 1000 millas para llegar a Cádiz……………… Continuará