recuerdo uno de los primero trabajos en motora. el primer día, ni bien salgo de puerto, veo a las dos hijas de entre 9 y 10 encarando para la proa.
luego de enviarlas para atrás me hicieron bulling,



me aburrí y cambie de barco.
los he cruzado mas de una vez y ahí estaban, cabalgando las olas en la proa.
