Frustrados por las malas noticias

, nos resignamos a quedarnos a bordo, llegamos el día 7 por la mañana. Las autoridades llegaron al barco y nos dieron a rellenar los papeles, junto con una nota informativa que nos dictaban las normas de estancia en el fondeo, y la prohibición expresa de pisar tierra y que el capitán del barco debía firma

Los guardas costeros eran bastante compresivos, aceptaban las presiones de las tripulaciones, resignados, nos explicaban que tenían orden, incompresibles para ellos, de que nos mantuvieran a bordo confinados sin poder bajar, aunque el que menos tiempo llevaba a bordo era 20 días, además procedíamos de una región del planeta con poca o nula incidencia del corona, y además muchos de nosotros fuimos confinados durante meses en islas caribeñas. Pues aun así no se podía bajar del barco.
A continuación, llego la lancha de suministro. Se presentaban los camareros del Peter´s Bar!!!!, en una Zodiac amarilla, nos tomaban nota del numero de wssap y nos enviaban el menú. Además de traernos comida y bebida del bar, sin extra coste de servicio de entrega a bordo, nos hacían la compra de los repuestos que necesitábamos, además se llevaban la lista de la compra que hacían en el mercado Continente, rellenaban las botellas de gas…….etc. De igual modo, ellos nos traían los tiques de las compras y les abonábamos el total de las misma antes de irnos, juntos con lo consumido en el bar, como decía su eslogan en la presentación “Esto no es un negocio, esto es un servicio de Peter´s Bar” Chapo por ellos:adoracion, magnifico servicio y dedicación, con su buen humor y algunas equivocaciones, lógicas por otro lado por la ingente cantidad de servicios que tenían que hacer. Ellos nos hacían más amena la estancia a bordo, ya que la comida la teníamos que encargar con un par de horas de antelación (eso ya nos tenía entretenido), ya que, en caso contrario, no les daban tiempo de hacer el reparto. Cierto es que eran bastante flexible, en alguna ocasión les hicimos algún encargo con solo media hora, protestas y berrinches por VHF canal 10 se sucedían, pero al final los chicos de Peter´s Bar llegaban con su encargo de comida calentita, por cierto buenísima y a muy buen precio.
Aprendimos que lo primero que había que hacer era mirar el pedido, ya que no era raro que te dieran la comida del barco de lado, y tenias que vociferar beligerante desde la proa del barco que volvieran. La verdad que era un descojone,

ya que veías a los afectados hacer lo mismo desde sus veleros.
Ya lo pasamos bien… sí señor!!

irata, pues imaginad lo que hubiera sido bajar al Peter´s Bar, y encontrarnos con toda la peña que veníamos ansiosa de una cerveza fría:brindis, y contarnos nuestras batallitas….. para otro año será.
Había que pedir turno para pasar a repostar, hacías como una preinscripción al llegar, y te daban cita para el siguiente día, aunque te recordaban que debías de volver a solicitarlo la mañana siguiente.
Bajamos sobre las 12 al cantil del muelle de la gasolinera, por fin pisábamos tierra después de 20 días, cargamos combustible y llenamos el tanque de agua dulce, hicimos algo de paripé (ya que teníamos desaladora y el tanque estaba casi lleno), aunque la zona estaba vallada quedaba espacio suficiente para pasear, en este caso ellos hacían la vista gorda y te dejaban estar más tiempo del necesario en el muelle. Aprovechamos para endulzar el barco y las velas y estiramos un poco las piernas.
Estuvimos viendo los murales con recuerdos de barcos de años anteriores, y como no teníamos pintura no pudimos dejar nuestro recuerdo en el hormigón del muelle.
Nuestro pistoletazo de salida, para partir hacia Cádiz

, era la entrega de las botellas de gas, es lo que más tardaba. Les hicimos el pedido de la compra, todo por wssap, y en la tarde del día 9 de junio, sobre las 14 horas llegaron a nuestro costado de babor con su zodiac amarilla a repartirnos las provisiones y con la nota final de sus servicios. Magnifico, ellos se hacían una foto de despedida con nosotros, que pondrían en su web o en el bar, entiendo que según lo guapa que fuera la tripulación, y así si se despedían de los barcos, poco después nos enviaban las fotos al numero de wassp del Tuvalu.
Como nota negativa de la estancia en Horta,


teniendo en cuenta las circunstancia, los del puerto de Horta llegaron también con su factura, ¿Cómo es que tenemos que pagar si estábamos incluso fuera de la bocana del puerto?

Estábamos expuesto al viento y mar sin protección, Y según ellos eran aguas portuarias y el náutico tenia que cobrar, creo que eran 7 euros por día, una miseria pero un detalle feísimo de los del Puerto de Horta.
Las previsiones nos invitaban a salir, viento y mar a favor


que nos proponían una singladura rápida y cómoda con la proa enfrentada con el cabo de Sao Vicente……….Continuará