Si te gusta la vela, no la descartes por sus costes porque, aunque las cuentas dependen mucho de cada caso en concreto, estos no son superiores a los de una alternativa similar a motor. Quizás puedas aprovechar a navegar algo más a vela a lo largo de otoño, ver si realmente te gusta y, en función de ello, retrasar la compra unos meses, que es probable que -desgraciadamente- no sea un mal momento para comprar.
