Estimada cofrade Gracy, apuestas demasiado fuerte por todo un colectivo al que por razones obvias no conoces en su totalidad.
Seguramente todos los que te rodean sean buena gente, cargados de sensibilidad e incapaces de dedicarse a actividades tan infames como la que denuncia el autor del hilo. Pero hay mucha, mucha más gente que más que artistas son auténticos freaks caraduras que paradójicamente están bien considerados por un público cuyo snobismo roza el esperpento; pero claro, todo eso disfrazado de arte queda cool e innovador.
No todo el mundo dentro de un colectivo es
güeno, y diciendo esto me viene a la cabeza el fotógrafo aquel, Kevin Carter, que ganó el Púlitzer con la fotografía de una niña sudanesa que sin fuerzas era asediada por los buitres hasta que murió. Se suicidó un mes más tarde. A ver si le copia la idea el menda este.
Yo sí brindo, por supuesto que sí;

y lo hago sabedor de que estas tendencias anormales no son aceptadas por la inmensa mayoría de ciudadanos de a pie. Si el no entender su estilo implica ser tildado de inculto, bien orgulloso estoy de serlo. Y estulto, si quieren.
No firmo nada, pero me apunto sin pensarlo a abandonarlo al garete en medio del Estrecho, a bordo de un flamante bote hinchable de dos metros de eslora.
Con una tapa de water por remo, verlo remar desesperado para intentar escapar de la derrota de los mercantes sería en extremo hilarante. Daría para un buen vídeo que colgar en Youtube.
En serio, este tipo de infraseres merecen el más absoluto ostracismo.