Re: Travesia Tenerife_Altea en julio pasado.
De San José a Altea.
Me desperté sobresaltado. Creía haber oído una explosión. A medio vestir salí a cubierta. Pedro al oírme también salió.
Un cabo que habíamos puesto de través se había roto y causado el ruido al golpear sobre la cubierta. El barco se zarandeaba al compás de las olas que rozaban la bocana como una bestia herida. El sitio donde habiamos amarrado estaba casi en la bocana y nada protegido de las olas.
Estábamos ajustando las amarras para que el barco no sufriese tanto, cuando se acercó el contramaestre del puerto. Al ver como se movía el barco nos trajo otras mas gruesas con muelles de amortiguación.
Poned esto, dijo, porque supongo que no pensareis salir, que os quedaréis aquí, a que mejore la mar....
Y cuando está previsto eso?, pregunté
Para el domingo, mas o menos. Contestó.
Pusimos las amarras lo mejor que pudimos, pero los muelles hacían tope y las sacudidas seguían siendo alarmantes. Fuimos a buscar un bar abierto. Era temprano y todo estaba cerrado salvo una churrería en el centro del pueblo que era lo que abría mas temprano. Pedro tomo café. Yo fui incapaz de rechazar un chocolate con churros.
Yo no puedo retrasar mas mi vuelta a Madrid. Cojo un autobús y me vuelvo. Dijo Pedro.
Tranquilo vuélvete si quieres. De aquí a Altea es pan comido lo haría incluso en solitario.
Volvimos al barco. Seguía zarandeándose para librarse de las amarras. Cada golpe de mar lo sentía como un puñetazo en la tripa. Temía que en cualquier momento se arrancase alguna cornamusa. Además desde la noche anterior había bajado un poco la marea y por el ruido parecía que la orza tocaba fondo.
Sin pensarlo dos veces subí al rompeolas. Pedro me siguió. Con el sol levantándose por el este el mar se veía de color esmeralda, parecía tranquilo y no se veían crestas blancas. Era mar de fondo, sería más fácil de negociar.
Despierta a Jesús que nos vamos!!
Soltamos amarras y salí suavemente del amarre hasta que enfile la bocana.
Había que enfrentarse al mar con decisión. Metí motor para evitar que una ola nos pusiese de través y nos llevase a la playa.
El comité de bienvenida del mar nos obsequió con una ola de tres metros a punto de romper. Le ofrecí la mejilla derecha y una nube blanca barrio la cubierta calándonos hasta los huesos.
Joooder esto no se veía desde la escollera, exclamó Pedro.
Pedro... desde la barrera todos los toros son mansos
y desde tierra todos los mares son planos.....
Durante media hora serpenteé entre valles y crestas verdes para ganar resguardo de la costa. Luego puse rumbo a la Garrucha. Estaba a cuatro horas. Si nos agotábamos podíamos tomar resguardo allí. Las olas eran de mas de tres metros pero de cuando en cuando "las tres Marias" nos recordaban que nada en el mar está escrito. Afortunadamente las olas se habían formado en el golfo de León y eran un poco mas largas de las habituales del Mediterráneo. Se negociaban mejor.
Un marinero con que hablamos justo antes de salir de San José nos aconsejo que guardásemos buen resguardo de la punta de la Piedra Negra, la Polacra y la de los Muertos. Allí los vientos y las olas arreciaban. Ambas eran fácilmente reconocibles porque en su cima tenían torres vigía.
Mientras negociaba con las olas por mi babor pasaban playas y sitios con una belleza singular, siempre refugio de viejos hippyes soñadores y hoy descanso de aquellos que huyen del turismo de masas.
Hasta la llegada del ferrocarril a finales de 1800, estas tierras estaban aisladas del resto de la península siendo su acceso muy difícil por tierra. Por ello eran frecuentemente asaltadas por corsarios del norte de Africa que venían aquí, no por riquezas ya que era gente pobre sino a capturarlos y venderlos como esclavos.
El mar seguía embravecido aunque ya no revestía peligro, pero llevar el timón resultaba agotador. Después de dos horas peleando se me notaba el cansancio. Pedro se ofreció a relevarme pero me negué. Durante la travesía varias veces le sugerí que lo hiciese, pero rehusó. Era aburrido y el prefería las emociones fuertes. Ahora no era momento de aprender.
Jesús que no había desayunado lo hizo descorchando una botella de vino blanco comprada en Madeira. Pedro le acompaño con una cerveza.
Dejamos atrás la punta de la Javana y el islote de San Pedro lamentando no tener tiempo para pasar unos días por estos parajes. El mar se estaba ablandando, puse a Pedro al timón. Traté de indicarle como hacerlo y cada vez que lo hacia me miraba con desagrado. El disfrutaba subiendo y bajando las olas sintiéndose poderoso y dominando el barco sin importarle el destino. Pero nos estaba llevando a Oran en vez de a Cartagena y en cuanto me sentí de nuevo con fuerzas volví a tomar el gobierno.
Agua Amarga, y después la Punta de los muertos eran la antesala del puerto de los Hornos Ibéricos y después, la población de Carboneras.
No es bonita, es un núcleo industrial con una central térmica, una cementera, fabrica de yeso y varias piscifactorías. Mas de algún purista se habrá rasgado las vestiduras ante ese espectáculo en el centro de un parque natural. Pero todo eso es anterior a la declaración de parque. Carbonera produce 130.000 metros cúbicos diarios de agua potable. A cuantas personas sacia su sed?
El mar seguía bajando. Con el rumbo que llevábamos nos estábamos alejando de la dirección principal de las olas. Nuestro destino debería ser Palos, pero yendo a Cartagena cortábamos la ola con la amura de estribor y la navegación se hacia mas suave. Puse el piloto automático. Ajuste las revoluciones del motor y el barco navegó sin mas que algún pantocazo muy ocasional. Ya podíamos relajarnos un poco.
Pedro bajo a por otra cerveza. Le pedí un vaso para tomar un poco de vino blanco pero Jesús me hizo un ademan señalándome la botella vacía. ¡¡que me esperaba!!
Baje a preparar la comida. El frigorífico y estaba casi vacío. Restos de la compra que había hecho en Tenerife y poco mas.
Pregunté ¿donde esta la comida que comprasteis en Ceuta?
En el frigo contestó Jesús.
Pero aquí solo hay cuatro hamburguesas y unas salchichas...
Encima de la mesa de cartas tienes el tique de la compra. Comprueba tu mismo. Siguió diciendo Jesús.
Cuatro hamburguesas Campofrio.
Un paquete de choped.
Cuatro molletes para hamburguesa.
Dos latas de espárragos
Un bote de ali-oli.
Un paquete de salchichas.
Dos botellas de Ballantine
Una botella de Jack Daniels.
Dos botellas de Ginebra Larios.
Seis botellas de Rioja.
12 coca-colas.
12 tónicas
36 cervezas.
Total 110 €, 16 en comida y 94 en bebida.
Pá qué cabrearse. !!!
El consumo de Jesús era de 2,5 litros de vino diarios o el equivalente entre vino cervezas y whisky. Lo llevaba bien hasta ultima hora en que le brillaban los ojos, se le trababa la lengua y empezaba a decir tonterías. Pedro no andaba muy lejos incluso lo superaba pero como comía mucho ni se le notaba. Cenando en Madeira consumió 2,5 litros de cerveza para acompañar un chuletón de 1,5 kg. y de postre tres whiskys con hielo. Angelito....
Pasé las cosas por la plancha y las saqué junto a los espárragos, los molletes, un brick de salmorejo y medio melón que todavía quedaban de Tenerife. El choped estaba salado y se fue por la borda. Jesús se comió dos salchichas, yo una hamburguesa y Pedro remato la faena con el resto y aun se quedo con hambre.
Bueno... si queréis que cenemos tendremos que pescar algo, dije.
A mi mientras no se acabe el Ballantine no me preocupa nada dijo Jesús.
Pedro se lo tomo en serio y aparejo dos cañas.
Cayó la noche cuando estábamos a la altura de Mazarrón. Poco después la Azohia y Cabo Tiñoso. Detrás de Cabo Tiñoso se escondían una decena de mercantes fondeados con las luces encendidas para no pagar amarre en Cartagena. En la cumbre varios cañones Vickers de 38 cm hoy convertidos en museo constituían la batería de costa mas grande de España. Con sus 35 Km de alcance no tienen nada que envidiar a los cañones de Navarone. Hace cinco o seis años los estuvimos visitando con Carmen y Alex.
Pedro estaba terminando de recoger los aparejos de pesca. Me miró con cara triste y las dos manos abiertas resignado por no haber pescado nada.
Tranquilo hombre, seguro que en la sentina, tengo alguna reserva de comida, le dije.
Habían sido unos cabronazos por no haber pensado mas que en beber.
500 gramos de espaguetis, cuatro latas de atún un bote de tomate frito a punto de caducar y una cebolla serian la solución. Jesús y yo tomamos un plato cada uno. Pedro tomo dos y se reservo el que quedaba para desayunar al día siguiente, pero se lo pensó mejor y de dio la puntilla. Tomamos café mientras Jesús apuraba la ultima gota de Jacks Daniels.
Salto la radio:
MEDE MEDE MEDE aquí Salvamento Marítimo Salvamento Marítimo Salvamento Marítimo.
Disparada radiobaliza a 5 millas entre cabo de Gata y Carboneras. Se ruega a todas las embarcaciones en la zona extremen vigilancia y comuniquen con Salvamento Marítimo cualquier avistamiento.
Un MEDE era un accidente serio, un barco se estaba hundiendo con grave riesgo para sus ocupantes. Habíamos pasado por allí hace pocas horas pero ahora estábamos lejos y no podíamos hacer nada. Pero seguiría atento a MEDE.
El MEDE seguía repicando la radio cada media hora. Pedro se había ido a dormir, haría la segunda guardia. Jesús a pesar de estar flotando es su nube de Ballantines, llevaba bien las guardias nocturnas porque durante toda su vida como mecánico de IBERIA había hecho turno de noche.
Hacia rato que había puesto rumbo Este. La mar estaba bastante tranquila. Ya habíamos perdido de vista el resplandor de Cartagena, las antorchas de Escombreras y Portman y en poco llegaríamos a Cabo de Palos.
Yo mismo estaba errado pensando que Portman seria resultado de la influencia de alguna industria anglosajona, pero no. Portman viene de Portus Magnus, un puerto fundado durante el Siglo I para sacar los muchos minerales de la zona.
Dejé suficiente resguardo a la isla Hormiga y puse rumbo 25ºN. Esta seria la penúltima maniobra del viaje, pensé. La siguiente será para entrar a puerto.
MEDE MEDE MEDE aquí Salvamento Marítimo Salvamento Marítimo Salvamento Marítimo.
Avistadas bengalas rojas a 10 millas entre cabo de Gata y Carboneras. Se ruega a todas las embarcaciones en la zona extremen vigilancia y comuniquen con Salvamento Marítimo cualquier avistamiento.
Seguramente esto era parte del accidente anterior. Un barco en apuros había activado la radiobaliza y esto solo se hace en peligro inminente de hundimiento. No había habido comunicación por radio entre el barco y Salvamento, por tanto o el barco se había hundido o había desarbolado. Las bengalas eran la única forma de revelar su posición.
Desde nuestra salida de San José no nos habíamos cruzado ni habíamos visto ningún barco navegando. Algo absolutamente inusual. Tan solo los mercantes fondeados ceca de Cartagena. Tampoco vimos mucho trafico durante la travesía en el Atlántico. Increíble los efecto de la Pandemia.
Me imagine a tres o cuatro personas metidas en una balsa salvavidas zarandeadas por el oleaje que horas antes nos habíamos encontrado en San José. Pensé en dar la vuelta y acudir en su ayuda, pero estábamos muy lejos para que eso tuviese sentido. Seguramente el helicóptero Helimer de Salvamento estaría peinando el mar. En cuanto amaneciese lo encontrarían.
Pedro se incorporo a su guardia. Pedro se ofreció a hacer café y acepté. Estábamos a la altura de Torrevieja, pero nos habíamos distanciando mucho de la costa y no veíamos tierra. Había amanecido.
MEDE MEDE MEDE aquí Salvamento Marítimo Salvamento Marítimo Salvamento Marítimo.
Rescatado tripulante de balsa salvavidas en las proximidades de Carbonera.
Fin MEDE.
BIEENNN por Salvamento!!!
Estabamos a la altura de Alicante. Pedro me pregunto si había desayunado. Le dije que a gusto tomaría otro café. Subió dos tazas, un bote de ali-oli y una cucharilla. Abrió el bote de ali-oli y no paró de meter la cuchara hasta que quedo vacío.
Joder Pedro, te vas a destrozar el estomago.
Nooo, yo tengo virus dentro que mata todos virus..... contestó con su acento polaco.
Pero hay leche, magdalenas y galletas....
Siiii, pero prefiero esto.
Hasta que no avistamos Benidorm no tuve conexión Internet. El diario de Almeria hablaba del rescate del único tripulante del velero 2 Fast 4 You, que iba desde La Coruña hasta Ibiza en solitario. Había permanecido toda la noche a la deriva aunque ahora estaba sano y salvo. Tan solo unas leves quemaduras al lanzar las bengalas y un golpe en el costado.
Ya en Madrid intenté recabar mas información del incidente. Poco se decía. El barco era un Benlliure Endurance 35. Un barco muy solido. Un ketch de dos palos y 11 metros de eslora. Pero nada del naufrago ni de las causas del naufragio. Tan solo que el día anterior había recalado en Almeria.
Jesús salió a cubierta, tras unos minutos oteando el horizonte, miro el reloj y dijo: Hora del ángelus, me voy a por una cerveza. Le dio un largo trago, chasqueo la lengua y preguntó donde estábamos.
En la proa a dos millas tenemos nuestro puerto de destino.
El barco conocía el camino. A 250 metros de la bocana cambié la radio al canal 9 y comuniqué al puerto mi entrada. Una marinero nos esperaba para ofrecernos las amarras. Pedro hizo firme la de babor, yo la de estribor.
Pare el motor y salté a tierra.
Habíamos llegado. Con una pierna herida y con un ala rota pero habíamos llegado.
El marinero me conocía bien y me preguntó:
Hacia tiempo que te echábamos de menos, De donde vienes?
De Tenerife, pasando por Madeira. Contesté
Que bien!!! Que camiseta tan chula llevas!!! que pone ahí?
El fracaso no es una opción, le dije.
FIN
__________________
Bandera española a mucha honra!!!
Editado por Galeon de Manila en 04-09-2020 a las 10:27.
Razón: errores
|