Jornada 22 de la vuelta Peniche-Figueira da Foz 60 millas, jueves 4/09/2020
Hoy se marcha David, cogerá el avión en Lisboa y vuelvo a estar solo, pero esta vez solo por un día, porque mañana se reincorpora la Almiranta.
Esta mañana hay una niebla cerrada, no se ve más allá de 300 metros. Durante un buen rato barajo salir cuando levante la niebla. Después de muchas vueltas y esperar un buen rato, decido que salgo aunque la niebla no se ha levantado todavía, ya que otras veces que he navegado en estas condiciones, con el AIS me he defiendo bien. En cualquier caso y por si acaso las cosas se tuercen, marco en la ruta un waypoint a la altura de Nazaret, a 25 millas de Peniche.
Antes de salir tengo que llenar el depósito, trasvasando gasoil de uno de los depósitos de respaldo al principal.
Me ayuda David a desatracar, soltamos amarras y nos despedimos. Salgo por la bocana a las 9h45 de la mañana hora española, con viento de 6-7 por proa, (como siempre) la ola de 1,5-2 metros, muy larga, que no afecta prácticamente a la navegación y con el motor a 2800 vueltas, marcho a 5,5 nudos.
Una vez fuera del puerto, me pasan varios barcos de turistas que van a visitar las islas Berlenga, pienso “que van a visitar si están inmersos en la niebla y no se ve más allá de 200-300 metros”. También una lancha rápida, por supuesto sin AIS, nos hace una exhibición de velocidad e insensatez cruzándose entre los barcos.
Hacia las 14h30, llegando a la altura de Nazaret 25 millas después, la niebla empieza a levantar poco a poco, pero no termina de desaparecer hasta más allá de las 16h.
Como había anunciado Windy, a última hora, faltando menos de 10 millas a Figueira, el viento arrecia hasta los 15-17 nudos, pero una vez más sigue de proa.
Llego a Figueira a las 20h15 hora española, después de 10 horas y cuarto y 60 millas recorridas.
Después de repostar, registrarme y atracar en el pantalán de tránsito, voy a ver donde tengo que tomar el autobús, que me llevará a recoger al día siguiente a la Almiranta y de camino hago unas compras en un supermercado que no cierra hasta las 21:30.
Antes de cenar y darme una merecida ducha, reviso niveles de aceite y agua en el motor. Aunque hay aceite suficiente en el carter y preveo por las horas andadas tendré que hacer un cambio de aceite en 3-4 días, añado un poco, Como decía el del chiste “mejor que sobre que no que falte”.
Entre unas cosas y otras, no me meto al catre hasta las 1h (portuguesa) y al día siguiente tengo que levantarme a las 7 de la mañana para ir a coger el autobús.
A la mañana del domingo, cuando voy hacia el autobús que me llevará a Oporto, me encuentro que están poniendo a lo largo de todo el paseo del puerto (igual 1km o más de paseo) un mercado de cosas antiguas y otras simplemente viejas, se ven las cosas más variopintas: tinajas de barro, un fregadero de Inox, bicis viejas, botellas de cristal tallado, libros, cochecitos pequeños, cencerros de animales, yugos, una tacita de café con su plato, etc.
El sábado 5/9 la Almiranta llega al aeropuerto de Oporto vía Madrid y yo llego en el metro casi a la vez que ella. Nos damos un abrazo y volvemos a Oporto en el metro. Como no tenemos autobús a Figueira hasta la 18h30, comemos en una terraza, bien y barato.
Miramos la meteo del domingo y vemos que a última hora se acerca una mancha marrón-violácea de 30 nudos a Peniche, si esa mancha se desvía un poco, nos cogería de lleno, así que decidimos pasar el domingo en Figueira da Foz y conocerlo un poco.


