jubriqueno me encantan las historia de esa gente aburrida del dinghy cruising, me he leido el libro de Roger Barnes y también el de Margaret Dye, pero no me veo yo sin la cabina aunque sea la pequeñita de mi barco. Me encantan los americanos que navegan millas y millas con aparatos increíbles sin pretensiones regateras. Espectacular Yann Quenet con su Baluchon de 4 metros una driza y una escota dando la vuelta al mundo. Son maneras de sentirlo que no tienen nada que ver con las maneras que tenemos por aquí. Insisto, no soy tan buen navegante para dar lecciones a nadie ni decirle a nadie como tiene que vivir el mar. Solo es la manera que he escogido y busco las herramientas que se ajustan a ello.
