Por mucho que la DGMM ofrezca el oro y el moro, todavía están muuuuuy lejos del sentido común, la confianza en armadores y patrones, la racionalidad y, sobre todo, la ausencia de secuaces trincones y paniaguados que caracteriza a otras Administraciones.
Así que, por mi parte,
No brindo cuando hablo de estos tipos o de sus secuaces.