Abanderamos en otro país:
- En primer lugar, para librarnos de las arbitrariedades de una Administración caprichosa, anticuada, intervencionista y sacadineros (junto con sus secuaces de ciertas asociaciones de cuyo nombre no quiero acordarme).
- En segundo y último lugar, porque estamos ejerciendo un derecho reconocido (bien que a regañadientes) por la Administración española y también (aquí ya no a regañadientes) por la Administración en la que abanderamos, cuando lo permite sin trabas.
¡Ah! y no somos evasores fiscales, ni contrabandistas ni nada semejante.
De todos modos, estoy de acuerdo con el cofrade ROyOR: esto ya resulta aburrido. El que quiera cambiar de bandera, que valore su situación, sus necesidades, sus gustos y sus gastos, y actúe en consecuencia. En esta Taberna tiene información más que sobrada para hacerlo.
Saludos y
