Re: maluta clasica, confeccion paso a paso.
De la Koaña al Egi, del “xaxío” al “tataki”, la evolución en la pesca del calamar.
Históricamente para la pesca de cefalópodos desde embarcación se han utilizado líneas de mano que en su extremo disponían de una Koaña, llamada también potera que hacía de señuelo artificial para la captura de dichos moluscos.
Las koañas eran unos señuelos de cuerpo de plomo fundido, de diversas formas alargadas, cónicas u ovaladas y forradas de hilo de algodón de diversos colores en los que en el extremo inferior llevaban encastrados una serie de púas o coronas para que el calamar al abrazar el señuelo después de confundirlo con un pez quedara enganchado en los mismos y fuera así capturado por el pescador.
En cada puerto, existía antiguamente uno o más fabricantes de koañas, que bien mediante moldes de confección propia y plomo fundido o con material forjado en frio era capaz de dar forma al metal para conseguir engañar al pescado con algo que no se parecía en nada ni en color, aspecto o textura al alimento que él come en su medio natural. Se trataba pues de artesanos que experimentaban e innovaban en el difícil arte del engaño.
Ha sido tal la repercusión de esta pesca en el cantábrico que al igual que pasara con otros artes o sistemas, merluceras, traineras, boniteras, fue la especie a capturar el que diera nombre al tipo de embarcación que se destinara principalmente a su pesca, la txipironera, embarcación reina de la pesca costera en el litoral vasco hasta inicios de este siglo.
Aquí también podríamos decir que en cada puerto había un “ontzigile” o artesano carpintero de rivera que se dedicaba a la fabricación de embarcaciones (bien bateles a remo o txipironeras a motor) destinadas a esta pesquería, embarcaciones que si bien a grandes rasgos por su construcción tenían estructuras parecidas, (se construían bajo el sistema de cuaderna cocida*) cada artesano transmitía en ellas su propio diseño, no resultando difícil a ojos del buen observador el distinguir la zona o puerto del que salió la txipironera.
Como denominador común diremos que independientemente de las diferentes formas que adquirían estas embarcaciones en puertos no distantes entre ellos, las formas finas y las mangas más reducidas se daban siempre en puertos del este, siendo siempre embarcaciones de mayor manga y aspecto más tosca las que encontremos según avancemos al w del litoral cantábrico.
Pero volvamos al tema que nos contempla, más adelante ya profundizaremos en los diferentes tipos de txipironeras y de la evolución de esta embarcación desde la segunda mitad del pasado siglo hasta lo que es hoy en dia.
El calamar costero es una de las especies más depredadas, debido a su morfología al carecer de espinas, no tener piel ni corazas resulta un bocado muy suculento, por ello ha sido dotado del poder de camuflarse en el medio modificando el color a su antojo y también de otra arma poderosa, son capaces de producir y expulsar por su voluntad grandes chorros de tinta negra que además de oscurecer el agua que los rodea esta produce un efecto venenoso que anestesia a cualquier pez que entra en contacto con esta tinta.
Por ello la “actividad” depredadora de los mismos, que a la par de depredados son también unos depredadores muy voraces, se limita a las albas y los ocasos, en los que hay cambios rápidos en la luz, momento este en los que se practica la pesca desde embarcación, que es cuando se dice que hacen “movimiento” para estar después inactivos, aletargados, camuflados en el lecho marino, incoloros en las horas centrales del dia que es cuando más luz hay.
Debido a esto es normal ver salir a las txipironeras una hora antes del amanecer, para volver a puerto una vez el sol coja algo de altura en el horizonte, una hora o dos a lo sumo desde el alba, para volver otra vez al atardecer a última hora hasta la puesta del sol.
Llegados a este punto tengo que hacer un inciso para explicar y de paso desmitificar un par de errores que hay acerca de las dos especies de calamares que habitan en nuestras costas.
Uno es el “loligo vulgarris”, o llamado Txipiron común, el ciclo de vida de esta especie es de uno a dos años, este txipiron nace en el litoral a finales de primavera y es el que se pesca desde inicios de verano en bahías, radas y ensenadas, desplazándose a más profundidad según avanza el verano, para una vez entrado los primeros temporales de invierno desaparecer de nuestra costa, para volver a partir de febrero marzo a poner las huevas en las mismas bahías y puertos donde comenzara otra vez el ciclo de vida anual, estos crecen hasta los dos kilos
Otra especie es el “loligo forbesi”, aqui llamado "begi haundi" que se traduce como txipiron de ojo grande. La gente que no conoce estos txipirones tiende a llamar begi haundi a todo lo que supera el medio kilo, pero no es así.
Este txipiron aparece en nuestra costa el mes en el que florecen las acacias ( mes de mayo) , en fondos de piedra de 30 a 60 metros, es un txipiron que anda en grupo, al principio suelen ser de 8-10-12 el kilo para ir creciendo según van calentando las aguas, gusta de amaneceres y sobre todo anocheceres, son txipirones en los que o te levantas a las 4 de la mañana o vuelves a casa a las 11 y media de la noche, el resto del dia apenas tienen actividad, Ojo grande, color rojizo, carne blanda y lo que a mi no me falla nunca, las chapas de las garras largas suelen ser pequeñas y regulares, generalmente 4 filas.
Otro txipiron es el llamado “malakasta” estos se pescan en playas y fondos blandos en primavera, no crecen o tienen un crecimiento muy lento.
El aparejo para pescarlos de manera artesanal consistía en una Koaña, media braza de puntera, un esmerillon o marca de lana y la línea madre, y el aparejo plegado en una “traola” de madera, la Koaña se guardaba en un “zamuto” que no era otra cosa que el canuto de una caña de bambú, cerrado por un lado y con un corcho por el otro en el que se introducía el mismo.
El aparejo era siempre el mismo, lo único que cambiaba era el tamaño del señuelo, la puntera y la línea que tenían que ser proporcionales al tamaño de lo que se quería pescar, a la profundidad en la que se hacían las capturas y al estado de la mar, sobre todo corrientes.
Otro teme que tenia pendiente...
Al ser un señuelo lastrado, era el mismo el que calaba el aparejo, no haciendo falta plomos exteriores, por ello se utilizaban señuelos de distinto tamaño, forma o peso.
Dos eran las formas de pesca en la txipironera, siendo el sistema de pesca el mismo, una era con la embarcación fija en un punto, tanto fondeada mediante sistema de ancla o arpeo y la otra aguantando con los remos la deriva de la embarcación, practicada generalmente a menos agua, sistema este llamado a la oreka.
El sistema consistía en largar dos o más líneas de un señuelo cada una, separadas por bandas, si fueran tres o cuatro aparte de separarlas por bandas, se separaban también longitudinalmente para que en el fondo no se enredarán las líneas.
Se largaba el aparejo hasta que el señuelo tocara fondo y al dar fondo se subía medio, uno o metro y medio el aparejo para que quedaran los señuelos a alturas determinadas por el pescador, y una vez todo largado, se les daba tirones regulares a las líneas para que los señuelos adquirieran el movimiento deseado por el pescador….
Ese era el sistema de pesca tradicional que incluso hoy en dia se practica mediante señuelos y artes totalmente artesanales, no hay que olvidar que esto es un arte, aquí además de acertar con el sitio, la pesca, las corrientes y muchas veces joder antes de que te jodan hay también mucho trabajo que hacer detrás, siempre recordare a mi padre forrando a diario las koañas, disgusto que le llevo cuando le dijeron que cerraban la fábrica de cottones DMC, fue a todas las tiendas de alrededor y compro bobinas a cajas, sobre todo blancas, hoy después de más de 25 años de su muerte, todavía me queda alguna… Caja….
Bueno, esto es todo lo referente a esta pesca artesanal, en próximas entregas profundizaremos con otros sistemas, otros artes, la evolución o involución de los nuevos señuelos en manos.
Aquí os espero, el que quiera estar que lo diga.
|