En mi puerto, Elantxobe, precisamente mi vecino a estribor ha roto la amarra de proa y ha organizao una buena zapatiesta, a mi cayuco le ha hecho buenas rozadas y la hélice tocada, a otro se la ha dejado como un ocho.
El puerto parecía esta tarde una discoteca con todos bailando pedos. Cada barco se movía a su puta bola, y choquetazos a manta.
En Ondárroa esta entrada no se le olvidará a los que iban dentro
A tope de máquina, demasiado arrimado a la escollera y la casualidad, una ola muy fuerte que lo hace surfear (al ir tan rápido "ha cogido" la ola que decimos los churfers) y virar contra el muelle, trompazo al canto.