Soy el peor marino de mi familia, por ello no doy consejos.
Pero quizá algunos hechos que sé te puedan ser de utilidad:
1. La Guardia Civil no está ni en los pantanos, ni en la mar ni en ningún sitio para buscar las cosquillas de nadie. Quizá alguno de sus muchísimos miembros lo haga, pero no la GC. Y si cumples las normas, aunque te tropieces con ese amigo de buscar las cosquillas, tienes al ordenamiento jurídico contigo. Entérate de las normas aplicables a tu plan de navegación, y cúmplelas en todo cuanto puedas.
2. Serás el patrón. Aunque no quieras obtener ningún título, serás el responsable de lo que pase a tu tripulación y a tu barco. Sin estudios (el título es algo que te dan, pero los conocimientos son los que te ayudan) es más difícil. Todos los patrones que he conocido sabían mucho más que el título que ostentaban, y seguían estudiando. Porque allí, fuere ese allí donde fuese, ellos eran los responsables.
3. Una embarcación, por muy pequeña que sea, con un buen patrón será un gran disfrute para toda su tripulación. Porque el buen patrón, conocedor de su embarcación, del nivel de su tripulación y de las condiciones reinantes, usará todo eso para que así sea.
4. El número de ahogados en aguas profundas es infinitamente inferior al de los que se ahogan cerca de las orillas. Lo que parece más fácil y menos peligroso no siempre lo es, sobre todo si no nos preparamos suficientemente.
Pero después de dejar constancia de esos hechos, mi deseo es que navegues. Es un deseo, no un consejo. Y es un deseo porque me gustaría que todo el mundo se lo pasara tan bien como yo.
Si quieres saber si un barco, el que sea, es bueno para tí, intenta navegar en uno lo más parecido a ese, con alguien que lo disfrute, y pregúntale mucho. Es mi único consejo.