Meterle gas a un circuito de refrigeración con una fuga es como hinchar una neumática con un pinchazo. A los pocos minutos o días volverá a estar como antes.
Las fugas se pueden producir por racords/empalmes mal ajustados, por poros/golpecitos en las placas o por poros/óxido/fatiga en los tubos de cobre. Las únicas fugas reparables -en el sentido de que resulte más barata la reparación que la sustitución- son los desajustes en los racords.
Como siempre en estos casos (y también en los pequeños poros en la neumática) lo complicado es encontrar la fuga. A menudo es más rentable sustituirlo todo de manera preventiva que hacer perder horas a un especialista buscando el origen del problema. Recargando -sin más- no solucionas nada.
Haz tus números y suerte en la decisión.
PD: En este artículo se comentan
los principales condicionantes del frío a bordo